Si no lo he dicho antes, lo digo ahora: una de las mejores herramientas del corrector de textos es, según mi experiencia, la capacidad de dudar. Para este oficio son precisas determinadas manías que algunos arrastramos, sin saber muy bien por qué, desde hace una eternidad. Por ejemplo: amar obsesivamente la lengua española, comprender –o intuir– las causas y las consecuencias de algunos de sus caprichos gramaticales, conocer y admirar sus mecanismos ortográficos y, sobre todo, dudar constantemente durante la lectura de un texto y saber dónde encontrar las respuestas para esas dudas. Sigue leyendo
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Barras de bar, vertederos de amor
Me vino casualmente a la memoria el verso de El Último de la Fila que leen arriba porque me han hecho dos consultas lingüísticas, a cuál más curiosa, sobre un par de asuntos que, aunque no tienen nada que ver con la canción Insurrección, están –de manera muy remota– relacionados con ella. Vamos a hablar de una barra, pero no es la de un bar, sino un signo (/). Y vamos a hablar de dolor, pero no del que desparraman los enamorados despechados entre copa y copa, sino de la forma pronominal del verbo doler. Sigue leyendo
Las fechas de Frodo Bolsón
No se me ha ocurrido otra cosa –a mi edad…– que empezar a leer El Señor de los Anillos, de Tolkien. Y me está pareciendo una obra fascinante, mucho más que las maravillosas películas de Peter Jackson, con las que en algunas partes tiene muy poco que ver. La versión cinematográfica altera notablemente varios episodios de las aventuras de los hobbits y también se salta otros detalles menores, como el hecho de que Frodo y Bilbo cumplen años el mismo día: el 22 de septiembre. Sigue leyendo
Comas, intuición y normas
Hay personas con las que resulta difícil discutir aunque uno sepa que tiene razón. Son amigos con los que se compartieron años de batallas perdidas, compañeros periodistas que –como uno– ya no son lo que eran pero a los que, por afecto, no nos apetece llevarles la contraria. De uno de ellos –genial orfebre de la escritura– tengo grabada, por repetida, una frase machacona: «Mon, échale un vistazo bueno a este texto». Rara vez tuve algo que objetar a sus reportajes, salvo una manía suya que me disgustaba pero que, a falta de más argumento que mi intuición, nunca corregí: tenía este hombre la costumbre de poner una coma después de la palabra pero. Sigue leyendo
Manuel Seco: tolerancia y sentido común
Hace unos años, metido en faenas de corrección en un periódico, me pasé una buena temporada yendo cada dos por tres de mi mesa a la de una compañera –María Jesús Lillo– para pedirle prestado un diccionario de consultas gramaticales y ortográficas que siempre tenía respuestas para mis preguntas. Aquel ir y venir llegó a resultar tan pesado para ambos que un buen día la Lillo me cedió indefinidamente el libro, pero me dejó una cosa bien clara: «El día que me vaya de este periódico, me lo llevo». Y así fue. Mal habría hecho si se hubiera olvidado de él, porque el libro en cuestión era el Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española, de Manuel Seco. Una joya. Sigue leyendo
Teclistas y electos
La inmensa mayoría de los textos originales que han de convertirse en carne de imprenta llegan hoy en día en soporte electrónico a editoriales y periódicos, pero eso no ha impedido –afortunadamente– que siga existiendo el viejo oficio de teclista, cuyas funciones actuales son variadas: desde copiar sobre la maqueta de un diario el lamento de una esquela manuscrita hasta pasar a Word las páginas de un viejo libro que alguna editorial quiere poner otra vez en circulación. Sigue leyendo
Todas las personas son humanas (aunque unas más que otras)
Hace la friolera de dieciséis años entrevisté para un periódico a un cantante. En la conversación me contó el muchacho sus proyectos artísticos y su intención de dar a conocer al público su lado más íntimo como «persona humana». No pude eliminar esa expresión, dado que se trataba de una entrevista, pero la escribí en cursiva. Años después sigo escuchando y leyendo esa tremenda redundancia, que gana adeptos cada día, y me hago una pregunta: ¿es que hay personas que no sean humanas? Según el diccionario de la Real Academia Española, no. Una persona es, simplemente, un ‘individuo de la especie humana’. Sigue leyendo
Antes de que se me olvide
Hace un tiempo les prometí dedicarle un artículo a José Martínez de Sousa, el gran maestro de la tipografía, la ortografía, la ortotipografía, la lexicografía y todas las artes acabadas en -grafía relacionadas con el cuidado de la lengua española y su escritura. Aunque hasta hoy no lo había hecho, no es menos cierto que cada dos por tres aparece su nombre en mi blog, porque siempre que tengo que resolver alguna duda recurro a la sabiduría que este gallego genial ha depositado en infinidad de libros de consulta, desde su Ortografía y ortotipografía del español actual hasta el Diccionario de uso de las mayúsculas y minúsculas. Sigue leyendo
El idioma, la modernez y toda la pesca
Cuando éramos preadolescentes, mis amigos del cole y yo nos lo pasábamos bomba buscando en el diccionario palabras cochinas como culo, teta o pedo. Cosas de la edad. Ahora que soy bastante mayorcito pienso en las risas que habría echado si en aquella época hubiera tenido entre mis manos el Diccionario fraseológico documentado del español actual (Aguilar). Que no les confunda un título tan serio: el libro recoge las locuciones más cachondas y extravagantes que se puedan imaginar, y además me ha aclarado que están equivocados quienes piensan que expresiones como y toda la pesca o comer el tarro se las acaba de inventar la peña moderna y tal. Sigue leyendo
Médicas, arquitectas, fotógrafas, ingenieras…
Resulta bastante sorprendente que en 2011, año en el que se cumple el centenario de la primera celebración del Día Internacional de la Mujer, todavía se lean por ahí disparates como la médico, la arquitecto o la fotógrafo: la mismísima Real Academia Española, a la que algunos acusan de ser algo machista, da el visto bueno al femenino de esos sustantivos y coloca a las mujeres en el lugar que les corresponde, al menos en el ámbito de las palabras. Sigue leyendo

