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Las tres desvirtualizaciones de Humberto Hernández

HumbertoCierta vez hablé yo aquí del verbo desvirtualizar, que de momento no tiene el honor de figurar en el diccionario de la Real Academia Española, y dije de él que podríamos definirlo de esta manera: ‘Conocer en persona a quien se ha conocido previamente en una red social u otro sistema de comunicación electrónico’. Pero como a las personas no se las conoce plenamente de una sola vez, resulta que yo al profesor Humberto Hernández, hombre alto en centímetros y en sabiduría –y autoridad lingüística en todo el ámbito hispánico–, lo he desvirtualizado ya tres veces, y espero poder seguir haciéndolo durante mucho tiempo. Sigue leyendo

Tomates de bronce

TomatesCreo que ya he dicho alguna vez que, dada mi condición de corrector, sufro mucho leyendo, aunque lo esté haciendo solo por entretenimiento y no para ganarme el pan mío de cada día. Imagínense ustedes entonces cómo será la cosa cuando tengo que leer una novela para corregirla: en ocasiones se llega a producir una implicación tremenda con el trabajo que se tiene entre manos, pues uno es consciente de que el autor del libro ha puesto sobre nuestras espaldas una gran responsabilidad. En esos casos, y cuando el escritor muestra el mismo respeto por el corrector que el que este le debe a su cliente y a la criatura –cosa que no pasa siempre–, el imposible placer de leer se sustituye por el placer de ayudar (cobrando, claro). Eso me ocurrió meses atrás con la corrección de un libro extraordinario, cuyo título es de lo más engañoso: Como el que tiene un huerto de tomates. Sigue leyendo

Esto son palabras mayores

MayoresDice el Diccionario fraseológico documentado del español actual (Aguilar), de Manuel Seco, que la expresión ‘palabras mayores’ es una locución nominal que significa ‘cosa de importancia mayor de lo corriente’. Siempre se usa en plural, aunque lo denominado sea singular, de tal manera que si yo digo, por ejemplo, que me han regalado un libro escrito por Alberto Gómez Font, Xosé Castro, Antonio Martín Fernández y Jorge de Buen y alguien me responde: «Oye, eso son palabras mayores», esa expresión es triplemente correcta. Es correcto que ‘eso’ sea singular y ‘palabras mayores’ sea plural –como ya hemos dicho–, pero también es correcto decir que el libro son palabras mayores, porque es cierto que su contenido es de importancia mayor de lo corriente. Para colmo, el libro en cuestión se titula Palabras mayores, y este hecho es el que completa el trío de correcciones señalado más arriba. Sigue leyendo

Un cóctel del barman don Alberto

EstiloIntentar describir brevemente a don Alberto Gómez Font es algo así como llamar ‘camarero’ al artista que hace cócteles, un señor (o señora) al que en rigor debemos llamar ‘barman’. Aun así, intentaré hacer un retrato suyo en pocas líneas. Alberto Gómez Font es un barman apasionado, un conversador sereno y entretenido, de voz grave y mecedora, y también es uno de mis guardianes de la lengua favoritos, porque su alma mestiza –mezcla de Colombia y España, entre otros amores telúricos– ha hecho posible que su trabajo en el ámbito de nuestro idioma quede del lado de los tolerantes, de los que miran con el mismo respeto a la norma y al uso, de los que nadan con idéntica soltura en el mar Cantábrico y en el Caribe, de los que creen que reírse de una falta de ortografía ajena es algo bastante feo. Sigue leyendo

El placer de corregir

PatéPor el servicio de corrección Lavadora de textos han pasado trabajos de todo tipo: novelas buenas, novelas malas, tesis, cedés musicales, libros de divulgación científica, memorias de viejos desmemoriados, catálogos… Con todos ellos hemos sufrido, porque a quien corrige no le corresponde el placer de la lectura; todo lo contrario: el corrector debe dudar y pasarlo mal mientras limpia para que sean otros quienes disfruten. Sin embargo, hace casi un año entró por aquí una novela policiaca (o policíaca, que también se puede escribir así) en la que poco hubo que lavar, y ese lavado corto constituyó un auténtico placer que compartimos el autor y yo durante varias semanas. La novela se titula Paté de foie y será presentada mañana en Tenerife. Sigue leyendo

Julieta electrónica

Si William Shakespeare viviera en el siglo XXI, ¿lo imaginarían distribuyendo su celebérrima tragedia Romeo y Julieta como libro electrónico? Yo sí. ¿Acaso no era un hombre inteligente, creativo y resuelto en los negocios? Parece ser que sí, y ningún escritor que responda a ese perfil debería despreciar en estos tiempos un formato que, nos guste o no, ha venido para quedarse. Esto no lo digo yo, lo dijo hace unos días otra Julieta: Julieta Lionetti, una mujer apasionada que habló la semana pasada sobre la revolución digital en el mundo editorial durante un acto celebrado en Barcelona. Sigue leyendo

Si ancha es Castilla, larga es América

Dice el dicho que ancha es Castilla, territorio donde nació nuestro idioma, pero lo cierto es que más anchos son Perú, Argentina, Venezuela, Colombia y Bolivia, por ejemplo. Y qué decir de la longitud: la América hispanohablante se estira más allá de México por el norte y le hace cosquillitas a la Antártida por el sur. Resulta sorprendente, por tanto, que algunos españoles todavía crean que su forma de hablar es la que debe marcar la norma. Uno de ellos decía en un foro de Internet que emplear el verbo ‘regalar’ con el sentido de ‘dar’ o ‘traer’, como se hace en Colombia, es un «esperpento» y un síntoma «de baja cultura». Pobre hombre… Yo creía que una muestra de poca cultura es rechazar sin más lo desconocido. Sigue leyendo

Benditos diccionarios, bendito papel

Un amigo me preguntó hace un tiempo por qué tengo tantos diccionarios en mi casa. «¿No te sirve Internet?», se atrevió a decirme el muy condenado. Traté de explicarle lo necesarios que son esos libros para un corrector de textos y le hice saber que hay dudas lingüísticas cuyas soluciones están infinitamente mejor expuestas en un manual que en la Red. Yo sé, por ejemplo, que las preposiciones que hacen buenas migas con el adjetivo feliz son con (‘Soy feliz con mi nueva bicicleta’), de (‘Se siente feliz de que la quieran’) y por (‘Juan está feliz por haberlo logrado’). Y lo sé porque lo leí en el Diccionario de uso de las preposiciones españolas (Espasa), de Emile Slager. ¿Podría haber encontrado en una página web una respuesta tan completa como la que me dio este españolísimo neerlandés? No lo creo. Y aunque así fuera, Internet es incapaz de ofrecerme dos de los regalos que siempre recibo de cualquier libro: tacto y olor. Bendita sea, pues, mi colección de diccionarios. Sigue leyendo

Panhispánico

Pretender poner de acuerdo a más de cuatrocientos millones de personas acerca de cómo usar correctamente su lengua común es una empresa imposible, además de un acto de arrogancia por parte de aquel que se atreva a creer que su forma de hablar y de escribir es la única correcta. Aun así, no está de más que todos los hispanohablantes nos dejemos guiar por unas normas que evitan el desbarajuste y hacen posible que la lengua cumpla su función primordial: la comunicación. Sigue leyendo

Comas, intuición y normas

Hay personas con las que resulta difícil discutir aunque uno sepa que tiene razón. Son amigos con los que se compartieron años de batallas perdidas, compañeros periodistas que –como uno– ya no son lo que eran pero a los que, por afecto, no nos apetece llevarles la contraria. De uno de ellos –genial orfebre de la escritura– tengo grabada, por repetida, una frase machacona: «Mon, échale un vistazo bueno a este texto». Rara vez tuve algo que objetar a sus reportajes, salvo una manía suya que me disgustaba pero que, a falta de más argumento que mi intuición, nunca corregí: tenía este hombre la costumbre de poner una coma después de la palabra pero. Sigue leyendo