Archivo de la categoría: Acentuación

Ya llega la Buhita (sin tilde)

Sara SálamoEn estos tiempos de televisión a la carta y redes sociales hay que ser un auténtico anacoreta (qué hermosa palabra) para no haberse enterado uno ya de que hoy se estrena en España la serie Brigada Costa del Sol, que tiene muy buena pinta y en la que participa, entre otros grandes profesionales, la actriz tinerfeña Sara Sálamo, que interpreta el papel de una joven a la que conoceremos como la Buhita. De momento, la única crítica negativa que se le puede hacer a la serie es que en su eficaz campaña de promoción escriben el nombre de este personaje con tilde: Buhíta, y, para colmo, los medios de comunicación repiten y propagan el error. Hay que decir, en todo caso, que es una falta comprensible, pues esa /i/ es tónica y nuestro dedo se ve tentado a dejárselo claro al lector, como hacemos con caída, prohíbe, etc. Mal hecho; ahora veremos por qué. Sigue leyendo

No solo para Arturo Pérez-Reverte

SoloExiste en ciertos ámbitos un debate en torno a los criterios que se siguen para la elección de aquellas personas que han de ocupar los asientos que la muerte va dejando vacantes en la Real Academia Española. ¿Deben ser siempre científicos de la lengua –gramáticos, lexicógrafos, filólogos…– o también pueden ir a parar allí las posaderas de los artistas de la lengua? Personalmente, no creo que esté mal del todo que haya en la Docta Casa algún que otro escritor, pero me produce grima la torpe injerencia del académico Arturo Pérez-Reverte, que va por ahí –por Twitter, sobre todo– diciendo que dará la batalla para que la RAE le devuelva al adverbio solo una tilde que, a decir verdad, jamás le debió corresponder. Y lo hace como miembro de la Academia, no a título personal. Ya lo dijo Goethe: nada hay más terrible que una ignorancia activa… Sigue leyendo

Ébola, alzhéimer y párkinson

AfricaA principios del siglo XIX, un polifacético científico británico llamado James Parkinson publicó un libro en el que describía una enfermedad que acabó siendo bautizada con su apellido. Casi un siglo después, el neurólogo alemán Aloysius Alzheimer hizo lo mismo con otro terrible mal, al que también se le dio su apellido. Los nombres de esas dolencias son, por tanto, enfermedad de Parkinson y enfermedad de Alzheimer, a las que, no obstante, podemos llamar párkinson y alzhéimer, a secas. Como verán, al hacer eso eliminamos las mayúsculas iniciales y añadimos unas tildes. A continuación veremos por qué, y de paso hablaremos de otra enfermedad que en estos días vuelve a ser noticia: el ébola. Habrán visto que también aquí hemos usado la minúscula inicial. Sigue leyendo

Sonreír es gratis

SonreírTenía yo en bachillerato un profesor de ciencias que daba siempre la misma respuesta cuando le preguntábamos por qué tal o cual constante física era un número fijo por los siglos de los siglos, y ese número teníamos que emplearlo porque sí y sin pedir explicaciones. La respuesta era esta: «Por convenio». Con esto quería decir aquel hombre que alguien, muchos años atrás, había llegado a una conclusión de carácter matemático y que, fuera correcta o no, estaba aceptada por la comunidad científica. Dicho esto, ayer me tropecé en la prensa con un verbo sonreir, así, sin tilde, y me acordé de mi profesor de ciencias. ¿Por qué? Porque la obligación de escribir ahí una tilde tiene algo de convenio, algo de acuerdo que aceptamos sin tener en cuenta si es lógico o no. Sigue leyendo

Un carácter, dos caracteres…

carácterLos informáticos son una fauna que me fascina y de la que dependo para poder tener al día este blog y otras herramientas que funcionan con bits. Como cualquier otro gremio, estos profesionales usan sus propios tecnicismos y también tienen algunos tics a la hora de hablar. Uno de ellos es la palabra caracter en lugar de carácter, un invento que se sacaron de la manga para referirse a los signos de escritura. Supongo que la intención del primer informático que cometió este error era dejar claro que estaba hablando de un signo de escritura y no del temperamento de una persona; pero se equivocó, porque en ambos casos se emplea la misma palabra, por lo que no hay ningún motivo para cambiar la acentuación. Sigue leyendo

Pongamos los puntos sobre algunas íes

¿Se acuerdan de Rociito? La hija de la cantante Rocío Jurado… Los más jóvenes y los que viven lejos de España probablemente no sabrán quién es. No se pierden nada. Yo, en cambio, era corrector de prensa en los años gloriosos de Rocío Carrasco, y su diminutivo (su hipocorístico, en realidad), puntiagudo como su propio rostro, aparecía cada dos por tres en las páginas de cotilleos cuando los periódicos todavía tenían páginas de cotilleos. No sé si sería por lo estridente del nombrecito de la muchacha, pero recuerdo que todos los redactores lo escribían con tilde –Rociíto–, algo que va contra las reglas de acentuación. Sigue leyendo

¡Que no escribas ‘qué’!

Después de leer lo que dijo hace unos meses Bonnie Tyler sobre nuestro país («¡Qué viva España!», con una tilde bastante sorprendente), me da la impresión de que la cantante galesa no tiene ni idea de la apatía que se extiende entre los españoles, incapaces de dar un golpe sobre la mesa ante una de las mayores crisis de su historia. Aunque, pensándolo bien, creo que lo que ocurrió fue que la persona que convirtió en texto las palabras de la rubia se equivocó y puso una tilde donde no debía; en tal caso, lo que Bonnie Tyler dijo fue «¡Que viva España!», como queriendo dar ánimos a los chicos de El Sueño de Morfeo, que finalmente no se comieron una rosca en el festival de Eurovisión. Sigue leyendo

Los sónares desorientan a la Academia

Los periódicos de Canarias publicaron hoy una noticia maravillosa: nueve años después de que el Gobierno español prohibiera el uso de sónares para maniobras militares en aguas de estas islas, los varamientos masivos de cetáceos han pasado a la historia. La información apareció en varios diarios, que se mostraron unánimes en cuanto al acierto de darles la jubilación a estos aparatos de detección submarina, que desorientan a las ballenas y a otros mamíferos. Donde se esfumó la unanimidad fue en el criterio a la hora de ponerle tilde o no a la palabra sónar, pero no es de extrañar: la Real Academia Española ha dado tantos tumbos con esta voz que uno ya no sabe cómo escribirla. Sigue leyendo

No me gustan los jerseys de Pilar Rubio

No, no me gustan los «jerseys» de Pilar Rubio de los que se habla en una publicidad que vi recientemente. Y no porque me parezcan feos ni porque crea que le quedan mal a esta estupenda (‘admirable, asombrosa, pasmosa’, según la definición de la Real Academia Española) modelo española. En realidad, creo que son fantásticos y que el cuerpo de la simpática actriz realza la belleza de las prendas. Lo que no me gusta es que en ese texto hayan escrito jerseys, porque lo correcto es jerséis. ¿Por qué? Ahora lo veremos. Sigue leyendo

La indiscutible gravedad del sexo

Ya que hablar de sexo puede resultar a veces un pelín complicado, no compliquemos más las cosas: ¿por qué a tanta gente le da por decir y escribir líbido para referirse al deseo sexual, cuando lo correcto es libido? La manía de pronunciar como esdrújula esta palabra grave es propia incluso de hablantes cultos, muchos de los cuales osan discutir sin reparos (y sin argumentos) sobre la cuestión y se atreven a dudar de aquel que trata de corregirlos. Según los expertos en asuntos de la lengua, el error se debe a que este sustantivo nos recuerda a lívido, que quiere decir ‘amoratado’. Lo cierto es que, aunque ambas voces suenan casi igual, yo no encuentro ninguna relación entre el deseo sexual y el color morado, a no ser que estemos hablando de las consecuencias de la libido de un masoquista… Sigue leyendo