Archivo de la categoría: Curiosidades

Amigos falsos y defectuosos

DefectoQuienes hicimos nuestros trabajos de bachillerato con máquina de escribir, y no con ordenador, ya éramos grandecitos (que no es lo mismo que grandes hitos, como adivinaba el genial Daniel Rabinovich en un sketch de Les Luthiers) cuando el idioma español comenzó a verse invadido por una serie de términos relacionados con la informática que, en la mayoría de los casos, a mí me sonaban a chino: disco duro, bit, memoria RAM, software, hardware, Internet… De todos ellos, uno siempre me resultó especialmente chocante, aunque a estas alturas es tan de andar por casa que lo usan hasta los vendedores de perritos calientes. Me refiero a la expresión por defecto. Sigue leyendo

Azúcar para todos los gustos

Si algo tieneSugar de fascinante esta lengua que hablamos cientos de millones de personas es que se las arregla constantemente para ponérselo difícil a los puristas y a quienes tratan de encorsetarla con reglas y normas. En cualquier esquina de una conversación nos encontramos con usos que chocan contra lo que parecería lógico, y no por ello dejan de ser válidos. Un ejemplo de lo que les cuento lo tenemos en la palabra azúcar, que oscila de manera maravillosa entre los géneros masculino y femenino para desesperación de algún que otro talibán de la gramática. Sigue leyendo

Las incógnitas de la equis

EquisNo recuerdo si lo he dicho con anterioridad, pero, por si no lo sabían, la ortografía de la lengua española es una de las que más se acercan a ese ideal según el cual a cada letra le debe corresponder un sonido y a cada sonido una letra. Ese ideal –imposible de alcanzar plenamente– ya lo expresó el gramático español Gonzalo Correas (o Korreas, según su propia manera de escribir) cuando, hace casi cuatrocientos años, puso sobre un papel lo siguiente: «… se á de eskrivir, komo se pronunzia, i pronunziar, komo se eskrive…». Esta idea la encontramos en una obrita rarísima que se titula Ortografia kastellana, nueva i perfeta, publicada por este autor en 1630. Sigue leyendo

La ligereza de la lideresa choferesa

EsperanzaA Esperanza Aguirre, presidenta del Partido Popular en Madrid, le fascina que hablen de ella. Se gusta. Se gusta tanto que le encanta eso de que en la prensa la llamen «la lideresa». Suena como a título nobiliario, ¿verdad? Como a condesa o algo así. Lo cierto es que ella ya es condesa consorte, pero tal vez su conocida ambición la lleva a desear más honores. Lo que no sé es si en estos días está muy contenta con eso de ser noticia de primera página a cuenta de un incidente que tuvo en Madrid con unos policías, porque a Esperanza le gusta que hablen de ella, pero que hablen bien: para eso es la líder del Partido Popular en la capital de España. La lideresa, ni más ni menos. Sigue leyendo

Retiro lo escrito: me gusta la palabra ‘resiliente’

ResilienteEn estos tiempos de prisas, redes sociales e irreflexión uno puede caer con demasiada facilidad en la trampa de decir en el sitio menos indicado cosas que no debería haber dicho. Somos muy conscientes en este blog de ese riesgo, que tratamos de evitar a toda costa y tomando como primer mandamiento el ser rigurosos en el desempeño de nuestro humilde oficio de lavadores de textos. Desgraciadamente, no siempre estamos a resguardo de ese peligro, y yo mismo cometí ayer el error de lanzar a las redes sociales una injustificada condena de la palabra resiliente. Pasadas unas horas llegué a la conclusión de que mi filípica no venía a cuento, así que hoy me retracto y afirmo que me equivoqué y que el término en cuestión –tan nuevo que ni siquiera está todavía en el diccionario académico–1 encaja perfectamente en la lengua española. Sigue leyendo

Cómicos inventores

DaniMateoYa he mostrado con anterioridad mi fascinación por algunos humoristas que usan la lengua como arma eficacísima para lograr su objetivo, que no es otro que hacernos la vida un poco más llevadera. Desde el dibujante Forges hasta los muchachos del programa televisivo La hora chanante, pasando por Les Luthiers y el dúo Faemino y Cansado, no hay cómico que se precie que no haya inventado alguna palabra o expresión para convertir en carcajadas una absurdidad léxica o una voltereta sintáctica. A Dani Mateo lo descubrí cuando participaba en aquella locura de un canal de televisión español llamada Sé lo que hicisteis, pero, finiquitado el programa, este catalán sigue alegrando mis tardes desde YouTube. Hoy, ante mi incapacidad para reanudar la jornada laboral tras el almuerzo, me lancé a Internet en busca de sus monólogos y me tropecé con una maravillosa expresión que jamás había escuchado: de empiece. Sigue leyendo

¿Y Iris?

¿Les llama la atención esa i griega en el título que acaban de leer? Tal vez algunos pensarán que lo correcto es ‘¿E Iris?’, ya que la conjunción y se convierte en e cuando precede a una palabra que empieza por el sonido /i/, como es este caso. Pero la lengua te da sorpresas –como la vida en la canción de Rubén Blades– y hoy vamos a hablar de una de ellas. Este artículo se lo quiero dedicar a Iris, una niña encantadora y muy inteligente que, a sus 13 años, se está tomando la molestia de leer el libro Lavadora de textos y, según me ha dicho, le parece entretenido. Sigue leyendo

Borbones, González y Alemanes

Según datos del Instituto Nacional de Estadística, en España hay 336 Borbones frente a un millón y medio de Garcías –el apellido más común en nuestro país– y casi un millón de González, lo cual podría servir como aperitivo para un pintoresco debate entre monárquicos y republicanos en el que yo me lo pasaría bomba. Sin embargo, no entraré hoy en ese asunto, pues lo que realmente me interesa es hablar de los plurales de los apellidos. ¿Se han fijado en que he escrito Borbones y Garcías –plurales de Borbón y García–, pero el apellido González, que también está aquí en plural, lo he escrito igual que en singular? Sigue leyendo

¿Cuántas palabras tiene una carcajada?

La comunicación escrita a través de Internet y de los teléfonos móviles es un gran invento, pero la lengua española (y supongo que también otras) se ha visto sorprendida y apaleada por su culpa con el nacimiento de una suerte de nuevo código que, si bien podría estar algo justificado en el caso de los SMS y de Twitter –que imponen un número máximo de caracteres en cada mensaje–, no lo está en absoluto en los chats y otros sistemas de diálogo escrito, como Facebook y Skype, donde podemos copiar la Biblia entera si queremos. Afortunadamente, no todo el mundo ha sucumbido a la moda de abreviar por abreviar, y somos muchos los que preferimos escribir cosas como jajajá antes que emplear un emoticono con cara de risa. Pensándolo bien, ¿debería haber escrito jajajá o ja, ja, ja? Ahora lo veremos. Sigue leyendo

¿Feliz 2.013?

No he escrito este título entre signos de interrogación porque crea que el año que empieza mañana vaya a ser portador de infelicidad –aunque estoy seguro de que será bastante duro para muchísimas personas–, sino porque quiero recordarles que es incorrecto emplear un punto para separar los millares en los números. Y no solo cuando se usan para referirse a un año, sino siempre. Ya he comentado esto aquí en otra ocasión, pero no está de más volverlo a decir hoy. Además, aprovecharé para hablar sobre la escritura de las fechas, con días y meses incluidos. Eso también ha sido tratado en este blog, pero es que no quería despedirme de 2012 sin publicar un último artículo, así que se fastidian. Sigue leyendo