Barras de bar, vertederos de amor

Me vino casualmente a la memoria el verso de El Último de la Fila que leen arriba porque me han hecho dos consultas lingüísticas, a cuál más curiosa, sobre un par de asuntos que, aunque no tienen nada que ver con la canción Insurrección, están –de manera muy remota– relacionados con ella. Vamos a hablar de una barra, pero no es la de un bar, sino un signo (/). Y vamos a hablar de dolor, pero no del que desparraman los enamorados despechados entre copa y copa, sino de la forma pronominal del verbo doler.

Empecemos por la barra y su uso como signo para relacionar palabras. Me preguntaron hace unos días cuál de las siguientes formas es la correcta: director/a o director/ra. La barra tiene muchas funciones, pero en este caso se está empleando para «expresar sintéticamente una disyunción, indicando la existencia de dos o más opciones posibles entre las que se establece […] una relación de alternancia u opcionalidad», según la Ortografía de la lengua española de 2010 (Espasa).

Cuando los elementos que la barra separa son una pareja de palabras que se diferencian entre sí por el género o el número, se escribe la primera completa y, después del signo, el morfema que distingue a la segunda. Por tanto, lo correcto es director/a, pues a –y no ra– es el morfema que da a directora un género distinto al de director.

Hablando de la barra: quienes entienden de asuntos de escritura consideran poco acertado el invento y/o. La Real Academia Española recomienda usarlo lo menos posible, ya que la conjunción o puede expresar simultáneamente la suma y la alternativa de dos opciones. El ortógrafo José Martínez de Sousa va más allá –faltaría más– y dice que este «garabato gráfico» (idea que toma prestada de Alfonso Torrents dels Prats) debe ser rechazado.

Y ahora vamos con el otro asunto. Me llegó una pregunta acerca del verbo dolerse. La remitente escribía esto: «¿Por qué los deportistas ya no se quejan, sino que se duelen? ¿Es correcto dolerse?». La respuesta es que sí. Estamos hablando de la forma pronominal del verbo doler, que, para el ejemplo de los deportistas, el diccionario de la Real Academia Española define así: ‘Quejarse y explicar el dolor’. La forma pronominal también tiene otros usos: ‘Arrepentirse de haber hecho algo y tomar pesar de ello’, ‘compadecerse del mal que alguien padece’…

Mi respuesta no convenció mucho a la consultante, y así me lo hizo saber. Y no le convenció porque me faltó explicarle algo más: cuando un deportista se duele, no se duele a secas, sino que se duele de algo. La mujer no se dio por satisfecha –hizo bien– hasta que le copié lo que dice el Diccionario panhispánico de dudas al respecto: «… lleva un complemento precedido de la preposición de, que expresa la causa del dolor». Por ejemplo, un futbolista ‘se duele de una patada en la pierna’. Otra cosa es que el futbolista sea un comediante, lo cual no sería de extrañar.

Se me olvidaba: tal vez les haya resultado chocante la tilde en la palabra cuál que se lee en el primer párrafo de este artículo. De eso hablaremos otro día.

Ramón Alemán