Archivo de la etiqueta: corrección de textos

Sin prisa pero sin pausa

La dudaEl pasado 17 de mayo concluyó la campaña de micromecenazgo con la que la editorial Libros.com buscaba publicar el libro La duda, el sentido común y otras herramientas para escribir bien, una recopilación de los artículos que sobre el buen uso de nuestro idioma pueden leer ustedes habitualmente en este blog. Apenas unas semanas después de ese día comencé a recibir wasaps y correos electrónicos de algunas de las 168 personas que hicieron posible, con su apoyo económico, que este proyecto editorial se haga realidad. Me preguntaban qué pasaba con el libro y si había tenido éxito la campaña de micromecenazgo… Aunque las consultas eran algo precipitadas, estaban justificadas: quienes se convirtieron en mecenas tendrán como recompensa, como mínimo, un ejemplar de la obra, con lo cual es lógico que se pregunten si el dinero que destinaron a esta aventura ha servido para algo. A todos ellos –y a todos los que se hacen la misma pregunta sobre la publicación del libro pero no me la han trasladado– les contesto hoy que la criatura está en camino y sigue su proceso de gestación sin prisa pero sin pausa. Sigue leyendo

Tomates de bronce

TomatesCreo que ya he dicho alguna vez que, dada mi condición de corrector, sufro mucho leyendo, aunque lo esté haciendo solo por entretenimiento y no para ganarme el pan mío de cada día. Imagínense ustedes entonces cómo será la cosa cuando tengo que leer una novela para corregirla: en ocasiones se llega a producir una implicación tremenda con el trabajo que se tiene entre manos, pues uno es consciente de que el autor del libro ha puesto sobre nuestras espaldas una gran responsabilidad. En esos casos, y cuando el escritor muestra el mismo respeto por el corrector que el que este le debe a su cliente y a la criatura –cosa que no pasa siempre–, el imposible placer de leer se sustituye por el placer de ayudar (cobrando, claro). Eso me ocurrió meses atrás con la corrección de un libro extraordinario, cuyo título es de lo más engañoso: Como el que tiene un huerto de tomates. Sigue leyendo

Cese de hostilidades

cesarLos correctores de textos somos gente muy fastidiosa: nuestro trabajo consiste en buscar defectos en los actos de otras personas, y a nadie le resulta agradable que le anden diciendo que hace las cosas mal, aunque mis clientes me pagan por tan extraña tarea (ellos sabrán…). Para encontrar esas imperfecciones, mis colegas y yo tenemos que contrastar con un modelo aquello que creemos que está mal escrito, un modelo que en muchos casos es proporcionado por la Real Academia Española. Sin embargo, a veces el defecto tiene tanto éxito que acaba convirtiéndose en modelo, de tal manera que algunas de nuestras críticas y enmiendas pierden el sentido que un día tuvieron. Por ejemplo, yo ya no podré meterme con nadie por usar el verbo cesar como transitivo. Sigue leyendo

Hay palabras más allá del diccionario

RubénTal y como nos recuerda la Real Academia Española cada dos por tres, dentro de muy poco –el 16 de octubre– se publicará la vigésima tercera edición de su diccionario, una obra imprescindible para todos los hispanohablantes de bien, pero que ni por asomo es la panacea de los lexicones (esta palabra tan rara –‘lexicón’– se usa a veces como sinónima de ‘diccionario’ por aquello de no ser redundantes). Y no lo es por tres razones: primero, porque no recoge todas las posibles maneras de formar palabras (no aparecen, por ejemplo, la mayoría de los diminutivos); segundo, porque tampoco registra algunas voces que, aun estando perfectamente formadas y habiendo tenido notable éxito entre los hablantes, no han superado todavía la lenta criba que lleva a la Academia a concederles el honor de incluirlas entre sus páginas; y tercero, porque no siempre señala todas las acepciones que puede tener una palabra. Sigue leyendo

Lavadora de textos asume la etapa de corrección en las ediciones del Servicio de Publicaciones de la Universidad de La Laguna

La empresa de corrección de textos llega a un acuerdo para la revisión ortotipográfica de los trabajos en español del sello editorial de la ULL

ULLEl servicio de corrección profesional Lavadora de textos y el Servicio de Publicaciones de la Universidad de La Laguna (ULL) han alcanzado este mes un acuerdo por el cual Lavadora de textos se hará cargo de la corrección ortotipográfica de todos los trabajos escritos en español que publique a partir de ahora el sello editorial de la entidad docente.

El Servicio de Publicaciones constituye el único sello editorial de la Universidad de La Laguna y, según se lee en su página web, tiene como misión la  publicación de la producción científica, docente, técnica y cultural de la ULL para contribuir al avance de la educación, la enseñanza, la investigación y la cultura en el seno de la primera institución docente de la isla de Tenerife.

Este sello editorial ofrece a los miembros de la comunidad universitaria servicios como edición en papel o soporte digital de libros, revistas y tesis doctorales, así como todo tipo de publicaciones relacionadas con las diferentes actividades desarrolladas en la institución.

Lavadora de textos es un servicio de corrección profesional de textos integrado en la empresa de comunicación Contextos y, desde su creación, se ha encargado de la corrección de estilo y ortotipográfica de novelas, tesis doctorales, trabajos de investigación, relatos y otras obras escritas en lengua española, tanto en España como en otros países de la Unión Europea y en Hispanoamérica.

Un bacilón es un bacilo muy grande

BaciloHace un tiempo se armó un revuelo descomunal en las redes sociales a cuenta de una falta de ortografía en un cartel en el que se leía «PRECAUCION LLUBIAS». Tal alarma la ocasionó, por supuesto, esa letra be, que no pinta nada ahí. Sin embargo, resulta curioso que la multitud pidiera la cabeza del redactor por ese error ortográfico y no, por ejemplo, por haberse olvidado de una tilde en la primera palabra o por haber prescindido de un signo de dos puntos que parece necesario entre ambos vocablos. Sí, nos encanta la burla cuando vemos una hache de más o de menos, cuando una ce le usurpa su sitio a una ese o cuando alguien convierte una uve en be. Lamentablemente, al hacerlo olvidamos que esas son precisamente las faltas de ortografía con las que deberíamos ser más indulgentes. Sigue leyendo

Muchas verdades y un error y medio

Ya he comentado varias veces aquí la importancia de la corrección de textos como etapa inexcusable en todo proceso de edición que se precie. También he lamentado el hecho de que los departamentos de corrección de periódicos y editoriales estén desapareciendo como pago de los platos rotos de la crisis del sector. Parece como si los responsables de las empresas editoras hubieran olvidado dos cosas: que un producto de mala calidad está condenado al fracaso comercial y que los lectores –consumidores de ese producto– no son tontos. Esos dos olvidos han hecho posible que la errata y la incorrección se hayan instalado a sus anchas en muchos periódicos españoles, y no solo en los modestos: El País también está siendo víctima de esos indeseados huéspedes. No lo digo yo, lo reconoce la mismísima Milagros Pérez Oliva, Defensora del Lector de ese diario. Sigue leyendo

Sí cabe duda

Si no lo he dicho antes, lo digo ahora: una de las mejores herramientas del corrector de textos es, según mi experiencia, la capacidad de dudar. Para este oficio son precisas determinadas manías que algunos arrastramos, sin saber muy bien por qué, desde hace una eternidad. Por ejemplo: amar obsesivamente la lengua española, comprender –o intuir– las causas y las consecuencias de algunos de sus caprichos gramaticales, conocer y admirar sus mecanismos ortográficos y, sobre todo, dudar constantemente durante la lectura de un texto y saber dónde encontrar las respuestas para esas dudas. Sigue leyendo