Una lectora de este blog me envió el otro día un mensaje en relación con algo publicado aquí. El mensaje terminaba más o menos de esta manera: «Buen finde… No creo que la RAE haya aprobado el término». En efecto, la palabra finde no aparece de momento en el diccionario de la Real Academia Española, pero lo cierto es que muchos hispanohablantes cometemos al menos una vez por semana el pecado de pronunciarla. La eficacia académica debería radicar –entre otras cosas– en su rapidez a la hora de incorporar al diccionario aquellas voces de nuestra lengua que han demostrado tener éxito, pero en este caso la carrera la ha ganado el Diccionario de uso del español (Gredos), de María Moliner, que sí incluye en sus páginas nuestro coloquial y deseado finde.1 Sigue leyendo
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¿Por qué no te callas?
¿Ustedes creen que Juan Carlos de Borbón faltó al respeto a Hugo Chávez cuando le mandó callar en la XVII Cumbre Iberoamericana? Yo no debería dar mi opinión sobre aquella famosa escena, porque a este blog –como a los buenos bares– no se viene a hablar de política. No obstante, lo preguntaré otra vez: ¿ustedes creen que Juan Carlos de Borbón faltó el respeto a Hugo Chávez cuando lo mandó a callar en la XVII Cumbre Iberoamericana? Ambas preguntas parecen idénticas, pero en una de ellas hay dos construcciones que no me gustan nada. ¿Las ven? Sigue leyendo
No me gustan las armas, me gustan las herramientas
Llevo casi un mes dándole vueltas a una frase con la que resumir en pocas palabras la esencia de este blog. Busco una que pueda servir, por ejemplo, para un anuncio de televisión, aunque no es ese el uso que le voy a dar (no puedo decirles de momento para qué la necesito, pero pronto lo sabrán).1 Después de mil intentos, esto es lo que más me gusta: «La duda, el sentido común y otras herramientas para escribir bien». Sin embargo, si metiera ese enunciado en mi Lavadora y le aplicara el programa más riguroso, no podría usarlo. Y no poder usarlo me atormenta, porque lo cierto es que esas son las palabras que andaba buscando. ¿Qué hago? Sigue leyendo
Panhispánico
Pretender poner de acuerdo a más de cuatrocientos millones de personas acerca de cómo usar correctamente su lengua común es una empresa imposible, además de un acto de arrogancia por parte de aquel que se atreva a creer que su forma de hablar y de escribir es la única correcta. Aun así, no está de más que todos los hispanohablantes nos dejemos guiar por unas normas que evitan el desbarajuste y hacen posible que la lengua cumpla su función primordial: la comunicación. Sigue leyendo
Sí cabe duda
Si no lo he dicho antes, lo digo ahora: una de las mejores herramientas del corrector de textos es, según mi experiencia, la capacidad de dudar. Para este oficio son precisas determinadas manías que algunos arrastramos, sin saber muy bien por qué, desde hace una eternidad. Por ejemplo: amar obsesivamente la lengua española, comprender –o intuir– las causas y las consecuencias de algunos de sus caprichos gramaticales, conocer y admirar sus mecanismos ortográficos y, sobre todo, dudar constantemente durante la lectura de un texto y saber dónde encontrar las respuestas para esas dudas. Sigue leyendo
El recopetín de la confusión: ‘inflingir’
Algunas parejas de palabras son tan parecidas entre sí que a veces las confundimos y usamos una donde tendríamos que haber empleado la otra. Es el caso de los verbos infringir e infligir, que ante nuestros ojos son casi gemelos, pero tienen significados diferentes. El despiste a cuenta de ese parecido incluso lleva a algún incauto a inventar verbos imposibles: ayer vi en el cine la segunda parte de Harry Potter y las Reliquias de la Muerte y me dolieron los oídos cuando escuché al mago Dumbledore (en realidad escuché al actor que dobla a Michael Gambon) pronunciar la palabra inflingir. Ahí la confusión fue extrema. Como dirían los cómicos de Muchachada nui, eso fue el recopetín. Sigue leyendo
Las fechas de Frodo Bolsón
No se me ha ocurrido otra cosa –a mi edad…– que empezar a leer El Señor de los Anillos, de Tolkien. Y me está pareciendo una obra fascinante, mucho más que las maravillosas películas de Peter Jackson, con las que en algunas partes tiene muy poco que ver. La versión cinematográfica altera notablemente varios episodios de las aventuras de los hobbits y también se salta otros detalles menores, como el hecho de que Frodo y Bilbo cumplen años el mismo día: el 22 de septiembre. Sigue leyendo
Manuel Seco: tolerancia y sentido común
Hace unos años, metido en faenas de corrección en un periódico, me pasé una buena temporada yendo cada dos por tres de mi mesa a la de una compañera –María Jesús Lillo– para pedirle prestado un diccionario de consultas gramaticales y ortográficas que siempre tenía respuestas para mis preguntas. Aquel ir y venir llegó a resultar tan pesado para ambos que un buen día la Lillo me cedió indefinidamente el libro, pero me dejó una cosa bien clara: «El día que me vaya de este periódico, me lo llevo». Y así fue. Mal habría hecho si se hubiera olvidado de él, porque el libro en cuestión era el Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española, de Manuel Seco. Una joya. Sigue leyendo
Me negarás dos veces
Trabajé a mediados de los noventa del siglo pasado en el periódico Diario de Avisos, dirigido en aquel entonces por Leopoldo Fernández Cabeza de Vaca. Leopoldo ejercía su cargo con mucha elegancia y un aire paternal que a mí me gustaba, y de él siempre recuerdo una frase que solía decir cuando le aclarabas que un asunto que tenías entre manos ya había sido abordado por la competencia: «No es noticia hasta que no se publique en el Diario». Desde que puse en marcha este blog me he preguntado alguna que otra vez si mi proyecto es tan conocido por esos mundos de Dios como a mí me gustaría, pero el domingo pasado se resolvieron todas mis dudas: Lavadora de textos ya es noticia, pues el Diario de Avisos publicó ese día un reportaje sobre nuestras andanzas. Sigue leyendo
El idioma, la modernez y toda la pesca
Cuando éramos preadolescentes, mis amigos del cole y yo nos lo pasábamos bomba buscando en el diccionario palabras cochinas como culo, teta o pedo. Cosas de la edad. Ahora que soy bastante mayorcito pienso en las risas que habría echado si en aquella época hubiera tenido entre mis manos el Diccionario fraseológico documentado del español actual (Aguilar). Que no les confunda un título tan serio: el libro recoge las locuciones más cachondas y extravagantes que se puedan imaginar, y además me ha aclarado que están equivocados quienes piensan que expresiones como y toda la pesca o comer el tarro se las acaba de inventar la peña moderna y tal. Sigue leyendo
