El pasado día 9 de mayo comenzó e
n Televisión Canaria la emisión del programa Lavadora de textos, dedicado a divulgar el buen uso del español, con especial atención al dialecto canario. El espacio, presentado por la periodista Selene Melián y el corrector de textos y asesor lingüístico Ramón Alemán, consiste en pequeñas píldoras de unos cuatro minutos de duración en las que se abordan cuestiones relacionadas con la ortografía, la gramática y el léxico de la lengua española. La emisión de este espacio se inserta a lo largo de la programación diaria de Televisión Canaria. Sigue leyendo
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Ya puedes comprar nuestro nuevo libro, ‘Un idioma sin manchas’, publicado por Penguin Random House
Hoy sale a la venta nuestro nuevo libro, Un idioma sin manchas, publicado por Penguin Random House. La obra, escrita por Ramón Alemán –coordinador de Lavadora de textos– y que lleva por subtítulo «Cien caminos en busca del español correcto», es un ensayo lingüístico que aborda, con el estilo habitual del autor –con rigor pero también con humor y empleando un lenguaje sencillo–, cuestiones ortográficas, gramaticales y léxicas de nuestro idioma. Además, a lo largo de sus páginas se hace una defensa de las variedades meridionales del español, desde el andaluz y el canario hasta todas las hablas americanas, y se les da las gracias una vez más a los lingüistas que Ramón Alemán denomina «guardianes de la lengua»: José Martínez de Sousa, María Moliner, Manuel Seco, Leonardo Gómez Torrego, Álex Grijelmo, Lola Pons, Alberto Gómez Font… Sigue leyendo
Alberto Gómez Font
Soneto lingüístico número 43
Mostacho en ristre y limpio su calzado,
se planta el caballero en cualquier parte
por defender con labia y sumo arte
el uso libre del idioma amado. Sigue leyendo
Todas las palabras existen
Soneto lingüístico número 6
Alberto Gómez Font lo dijo en prosa1
y aquí yo lo repito, pero en verso:
tratar de hallar en todo el universo
palabra que no exista es vana cosa. Sigue leyendo
Vigilancia de corto alcance
Siendo yo adolescente tenía una profesora a la que tanto mis compañeros de clase como yo solíamos dejar en evidencia en aquellas ocasiones –demasiadas– en las que los alumnos le demostrábamos que se había equivocado al impartir alguna lección. Lejos de verlas como un triunfo, estas escenas me provocaban una mezcla de vergüenza ajena, compasión y, sobre todo, decepción, pues es triste comprobar que la autoridad es un honor volátil que se desvanece cuando quien la ejerce no está todo lo capacitado que debiera para tal fin. Algo vagamente parecido me ocurrió la semana pasada con la denominada «Unidad de Vigilancia Lingüística», una sección del programa de radio La ventana, de la cadena SER, cuyos responsables perdieron la autoridad que se les supone al censurar de manera arbitraria la palabra editaje. Sigue leyendo
Esto son palabras mayores
Dice el Diccionario fraseológico documentado del español actual (Aguilar), de Manuel Seco, que la expresión palabras mayores es una locución nominal que significa ‘cosa de importancia mayor de lo corriente’. Siempre se usa en plural, aunque lo denominado sea singular, de tal manera que si yo digo, por ejemplo, que me han regalado un libro escrito por Alberto Gómez Font, Xosé Castro, Antonio Martín y Jorge de Buen y alguien me responde: «Oye, eso son palabras mayores», esa expresión es triplemente correcta. Es correcto que eso sea singular y palabras mayores sea plural –como ya hemos dicho–, pero también es correcto decir que el libro son palabras mayores, porque es cierto que su contenido es de importancia mayor de lo corriente. Para colmo, el libro en cuestión se titula Palabras mayores, y este hecho es el que completa el trío de correcciones señalado más arriba. Sigue leyendo
La valiente capitana
Hay que tener los ovarios bien puestos (y perdonen ustedes la expresión) para soportar lo que ha soportado la comandante Zaida Cantera, de la que en estos días hablan todos los españoles al conocerse el terrible acoso que ha venido sufriendo por parte de sus superiores en el Ejército. Aunque la valiente joven, como he dicho, es comandante, casi todo el mundo sigue refiriéndose a ella como «la capitán Zaida Cantera», no sé por qué. Curiosamente, solo unos pocos han optado por la forma capitana, y ese escaso uso que se le da a este femenino podría ser una muestra del exceso de testosterona que circula por nuestras Fuerzas Armadas. Sigue leyendo
Un cóctel del barman don Alberto
Intentar describir brevemente a don Alberto Gómez Font es algo así como llamar camarero al artista que hace cócteles, un señor (o señora) al que en rigor debemos llamar barman. Aun así, intentaré hacer un retrato suyo en pocas líneas. Alberto Gómez Font es un barman apasionado, un conversador sereno y entretenido, de voz grave y mecedora, y también es uno de mis guardianes de la lengua favoritos, porque su alma mestiza –mezcla de Colombia y España, entre otros amores telúricos– ha hecho posible que su trabajo en el ámbito de nuestro idioma quede del lado de los tolerantes, de los que miran con el mismo respeto a la norma y al uso, de los que nadan con idéntica soltura en el mar Cantábrico y en el Caribe, de los que creen que reírse de una falta de ortografía ajena es algo bastante feo. Sigue leyendo
No tilde usted más de la cuenta
Dice el dicho que «perro no come carne de perro». Esta vieja frase, que los periodistas emplean a la menor ocasión para recriminarle a algún colega una crítica pública o una acción inmoral contra un compañero de profesión, es –en el ámbito del periodismo– uno de los refranes más alejados de la realidad que he escuchado en mi vida: veintitrés años de oficio me permiten afirmar que las puñaladas en este gremio, al que pertenezco, son el pan nuestro de cada día. Dicho esto, ustedes habrán podido comprobar que una de las fuentes de las que bebe este blog son los errores de escritura que cometen los periodistas, errores que yo aprovecho aquí para tratar de enmendarlos. No obstante, al hacer eso no estoy comiendo carne de perro: yo digo el pecado, pero nunca nombro al pecador. Sigue leyendo
Miscelánea galáctica
Siempre me han fascinado las personas que inventan palabras a tutiplén y las emplean con naturalidad y, por lo general, para arrancar una carcajada a quienes las escuchan. Eso me ocurre con los locos manchegos del programa español Muchachada nui (un nido de extraordinarios cómicos que –muerto ya ese espacio televisivo– se han desparramado por los diferentes canales de nuestro país) y con el genial humorista Forges, quien hace años escribía esto en una viñeta: «Tiene escaporniado el firdulasto de la percutoria». Tal sarta de disparates la decía un supuesto mecánico que reparaba el cañón de un militar, y este le respondía: «Vaya, y yo que tenía desembarco esta tarde». Cuando yo era un pibe de 14 años, Forges también me enseñó una palabra que ya existía, aunque yo pensé al leerla que era de su cosecha: miscelánea. Sigue leyendo
