No tilde usted más de la cuenta

TildarDice el dicho que «perro no come carne de perro». Esta vieja frase, que los periodistas emplean a la menor ocasión para recriminarle a algún colega una crítica pública o una acción inmoral contra un compañero de profesión, es –en el ámbito del periodismo– uno de los refranes más alejados de la realidad que he escuchado en mi vida: veintitrés años de oficio me permiten afirmar que las puñaladas en este gremio, al que pertenezco, son el pan nuestro de cada día. Dicho esto, ustedes habrán podido comprobar que una de las fuentes de las que bebe este blog son los errores de escritura que cometen los periodistas, errores que yo aprovecho aquí para tratar de enmendarlos. No obstante, al hacer eso no estoy comiendo carne de perro: yo digo el pecado, pero nunca nombro al pecador.

Se podría decir, en defensa de los periodistas, que sus interminables jornadas laborales y los míseros salarios que reciben a cambio no son el mejor escenario para exigirles que usen la pluma como es debido, pero no es menos cierto que muchos se aferran a determinadas palabras y construcciones mal empleadas, que repiten con el descaro que da la ignorancia simplemente porque no se les pasa por la cabeza pararse a pensar si son correctas. Esto ocurre, por ejemplo, con el uso de los verbos ‘tildar’ y ‘tachar’ donde no pintan nada.

Ayer leí un titular de prensa que decía lo siguiente: «El concejal de Seguridad Ciudadana del Ayuntamiento de Santa Cruz, José Alberto Díaz Estébanez, cuestiona a quienes han tildado la sentencia del mamotreto como ejemplarizante». En tan corto texto nos tropezamos, como quien no quiere la cosa, con tres errores, dos de los cuales se pueden detectar simplemente echándole un vistazo al diccionario de la Real Academia Española.

Dice la RAE que el verbo ‘tildar’ significa, entre otras cosas que no vienen al caso, ‘señalar a alguien con alguna nota denigrativa’. Pues bien, si calificamos algo como ejemplarizante, en absoluto lo estamos denigrando, más bien todo lo contrario. Por otra parte, se habrán fijado en que la acción de tildar se hace sobre ‘alguien’, o sea, sobre una persona (o varias); por lo tanto, una sentencia judicial, que está dictada por humanos pero no es humana, no puede ser tildada.

El tercer fallo en esa oración está relacionado con el uso de la palabra ‘como’. Dice Manuel Seco en su Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española (Espasa) que el verbo ‘tildar’ se construye con la preposición ‘de’, no con el adverbio de modo que nombré hace un momento, y lo mismo nos recuerda el Diccionario panhispánico de dudas, de la Academia, que también nos advierte –por si lo que yo les dije más arriba no les convence– que «es incorrecto su empleo [el del verbo ‘tildar’] con adjetivos de significado positivo» y que «tampoco debe usarse con el sentido general de ‘calificar’».

El error que cometió el periodista al escribir la oración que acabamos de analizar es casi idéntico a otro que tiene que ver con el empleo de ‘tachar’ donde tampoco pinta nada. Dice la Academia que este verbo significa, entre otras cosas, ‘atribuir a algo o a alguien cierta falta’ y añade Seco en su diccionario que «de ningún modo significa ‘calificar’ en general». No es correcto, por tanto, escribir oraciones como esta, extraída del periódico El País y reproducida por el citado autor: «Cabe tachar de espectacular la eficacia de la policía local».

‘Tachar’, al igual que ‘tildar’, siempre está relacionado con calificaciones desfavorables o denigrativas. Tanto se parecen estos dos verbos que el primero, como el segundo, tampoco admite la construcción con el adverbio ‘como’, sino con la preposición ‘de’. En realidad, solo podemos encontrar una diferencia entre uno y otro: ‘tachar’ sí se emplea para cosas, algo que no ocurre con ‘tildar’, como hemos visto antes.

No he querido con este artículo tildar de malos profesionales a los periodistas –la mayoría son excelentes en su oficio– ni tachar de horribles sus textos. No obstante, no debemos olvidar, como dijo en su día Alberto Gómez Font, del Instituto Cervantes, que en la actualidad «son los medios de comunicación los que fijan la norma culta del español, los que sirven de modelo para saber usar bien nuestra lengua», y esa responsabilidad, les guste o no a los periodistas, no se paga a fin de mes.

Ramón Alemán

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11 respuestas a No tilde usted más de la cuenta

  1. Emilio dice:

    “que también nos advierte –por si lo que yo les dije más arriba no les convence– que «es incorrecto su empleo [el del verbo ‘tildar’] con adjetivos de significado positivo» y que «tampoco debe usarse con el sentido general de ‘calificar’».”

    ¿No sería “advertir de”?

    Gracias.

    • Según la Academia, cuando el verbo ‘advertir’ significa ‘poner algo en conocimiento de alguien’, puede construirse de dos maneras: ‘advertir [a alguien] de algo’ y ‘advertir [algo] a alguien’. Esta última forma, señala la RAE, es la habitual «cuando el complemento directo es una oración subordinada introducida por la conjunción ‘que’».

      Saludos.

      • Maz dice:

        Creo que Emilio tiene razón, si tras advierte queremos poner “que” hay que unirlo mediante un “de”

        • Veo que no ha quedado claro lo dicho en el comentario anterior, así que les copio aquí lo que dice el Diccionario panhispánico de dudas, de la RAE:

          advertir. 1. Verbo irregular: se conjuga como sentir (→ apéndice 1, n.º 53).

          2. Cuando significa ‘darse cuenta [de algo] o reparar [en algo]’, es transitivo: «Nadie advirtió la presencia de la señora» (Mendoza Verdad [Esp. 1975]); «En cuanto entró en el refectorio, advirtió que había alguien más aparte de los dos comensales» (Hernández Naturaleza [Esp. 1989]). En este caso, advertir no lleva nunca complemento indirecto, ni explícito ni implícito, y es incorrecto su uso con la preposición de (→ dequeísmo, 1b): advirtió de que había alguien más.

          3. Cuando significa ‘poner algo en conocimiento de alguien’, puede construirse de dos modos:

          a) Advertir [a alguien] de algo: «Jamás advirtió a Lucía del asedio de que era objeto» (Maqua Invierno [Esp. 1992]). El objeto de la advertencia puede ir también introducido por sobre o acerca de. Si la advertencia es una oración subordinada encabezada por la conjunción que, es correcto el empleo conjunto de la preposición y la conjunción: «Me ha advertido de que tiene una cita a las ocho» (Hidalgo Azucena [Esp. 1988]). En esta construcción el complemento de persona es directo, pues funciona como sujeto de la pasiva: «Ramiro Chan Tun […] fue advertido de que no podrá volver a bucear» (DYucatán [Méx.] 24.7.96). Por ello, cuando este complemento es un pronombre átono de tercera persona, deben emplearse las formas lo(s), la(s): «Al salir la advertí de que faltaban unos cuantos escalones» (TBallester Filomeno [Esp. 1988]).

          b) Advertir [algo] a alguien. El objeto de la advertencia se expresa mediante un complemento directo y el complemento de persona es indirecto: «Le advertimos los riesgos a que se exponía» (Valladares Esperanza [Cuba 1985]). Este régimen es el habitual cuando el complemento directo es una oración subordinada introducida por la conjunción que, y especialmente cuando la intención es admonitoria o amenazante: «La abrazó, la llenó de besos y le advirtió que pronto tendría la menstruación» (Allende Casa [Chile 1982]); «Te advierto que esta vez voy a reclamarte hasta el último céntimo» (Salom Vuelo [Esp. 1980]).

          4. Cuando advertir significa ‘aconsejar [algo] a alguien’, es transitivo; lo que se aconseja se expresa mediante un complemento directo y, naturalmente, se construye sin preposición; el complemento de persona es indirecto: Le advirtió [= le aconsejó] que no invirtiera en ese negocio si no quería perder dinero.

          • Hola, Luis.
            Sí, el texto me pareció muy interesante, por eso recomendé su lectura a los seguidores de este blog. Es evidente que el comentario sí llegó a ojos de algún moderador, pues unos minutos después habían corregido el error que yo advertí. En cuanto a quién filtra los comentarios, debería ser indiferente que lo haga el autor del texto, un editor del periódico o una empresa subcontratada, siempre y cuando esa tarea caiga en manos de una persona que conozca el mundo del periodismo. Como digo en el artículo, nos enfrentamos a una nueva realidad -el periodismo interactivo, por llamarlo de alguna manera- que debe estar sometida a buenas prácticas.
            Saludos.
            Ramón Alemán

  2. Rebecca dice:

    Me llamó la atención este artículo porque precisamente hoy estaba realizando un informe, al pie de página cuando coloco “sin más a que hacer referencia” me pregunto…Ese “que” debería ir acentuado, ya que en este caso está siendo usado de forma indirecta para hacer referencia de cosa, tema, asunto, etc. Al caer en cuenta de ello, me voy a Google y efectivamente va sin acento, nunca he tenido inconvenientes con el uso de las tildes, pero ahora bien, este pequeño entuerto me tiene un poco confundida…
    Sin más a que (qué) hacer referencia…

    • Ese ‘qué’ sí lleva tilde, pues es un pronombre interrogativo.

    • Antonio Jesús dice:

      Me llama la atención tu respuesta, Ramón. Yo en su día me hice la misma pregunta que Rebecca e indagué hasta dar con la solución; y esta fue que no se tilda. La cosa tiene su enjundia, pero intentaré explicarlo brevemente. He aquí el fundamento:

      No es difícil encontrar en la literatura —incluso entre escritores de prestigio como Pérez-Reverte o García Márquez— frases como: «Buscaba algo a qué aferrarse», «No había nada de qué quejarse», «Encontró alguien a quién amar», «Se informó de sitios adónde ir». O casos incluso peores: «Usted tenía algo qué perder», «Tenía que buscar algo qué comer» (estos dos últimos extraídos del CREA). Digo que los primeros ejemplos son más admisibles porque la preposición que introduce la subordinada —requerida por el régimen de su verbo: aferrarse A, quejarse DE…— suaviza el efecto. Pero todos estos ejemplos tropiezan en el mismo error: creer que ese ‘que’, ‘quien’ o ‘donde’ es pronombre interrogativo, cuando en realidad su función es la de pronombre relativo.

      En efecto, en todos los casos estamos ante oraciones subordinadas de relativo CON ANTECEDENTE EXPRESO (esto es clave para entenderlo). Veamos uno de los ejemplos: «Buscaba algo a que aferrarse». Si lo analizamos sintácticamente, {algo a que aferrarse} es un sintagma nominal con función de complemento directo del verbo ‘buscar’, {algo} es su núcleo y {a que aferrarse} es la subordinada adjetiva cuyo referente es ‘algo’ (o sea, un adjetivo de {algo}, como si dijéramos «buscaba algo interesante»). La prueba irrefutable es que se puede intercalar el artículo ‘lo’: «algo a LO que aferrarse». ¿A que ahora suena mejor? Y en este caso nunca diríamos: «Buscaba algo a lo qué aferrarse» (o yo al menos no lo diría). Entonces, ¿por qué suprimimos el artículo? Para eso, el DPD nos da una exhaustiva explicación de cuándo se puede y cuándo no.

      Distinto es si no tuviéramos antecedente. Entonces, las dos variantes serían igualmente válidas: «Buscaba a que/qué aferrarse», «No tienes de que/qué preocuparte». Si elegimos ‘que’, estaríamos omitiendo tanto el artículo como el antecedente (llamadas relativas con antecedente implícito). En caso de elegir ‘qué’, estaríamos interpretando ese pronombre interrogativo como núcleo de su sintagma: buscaba {a qué aferrarse} -> buscaba {eso}.

      Resumiendo, ¿por qué no se puede decir «algo a qué aferrarse»? Porque entonces ese sintagma nominal tendría dos núcleos: ‘algo’ y ‘qué’.

      Otra duda que nos puede surgir es cuando ese antecedente no es un sustantivo (que es justo el ejemplo que traía de cabeza a Rebecca), sino un pronombre, un adverbio o toda una oración. En cualquiera de esos casos, cuando la subordinada tiene un antecedente explícito, el relativo que la introduce se pronuncia átono y se escribe sin tilde:

      – Tengo poco de que presumir.
      – Tenemos demasiado de que hablar.
      – No había mucho donde escoger.
      – Aquello dio bastante en que pensar.

      O, por fin, la madre del cordero: «Sin más a que hacer referencia».

      Convengo con vosotros en que hay cierta tendencia a leer ese ‘que’ tónico, así que, si nos suena demasiado dura la pronunciación átona, entonces la solución es no suprimir el artículo ‘lo’.

      ¿Qué opinas?

      Fuente: consulta hecha por mí a la RAE.

      • Hola, Antonio Jesús.
        Creo que ni tú ni yo tenemos toda la razón. Hay algo, no obstante, en lo que no estoy de acuerdo contigo, pues no creo que más sea un antecedente expreso.
        La respuesta definitiva creo que la tenemos en la Ortografía de la RAE de 2010. Veamos qué dice (pego aquí y aquí dos páginas de la Ortografía).
        Saludos.

    • Antonio Jesús dice:

      Me has dejado de piedra con lo que has adjuntado. He seguido investigando y he encontrado esta página de la Nueva gramática de la lengua española (primer párrafo). Sobre la frase Buscaba un sitio donde alojarme, pero no tengo dónde, dice: «La posibilidad que muestra dónde de quedar como único representante fonético de la oración de relativo que encabeza se relaciona directamente con su naturaleza tónica, pero no implica un cambio en la naturaleza categorial, puesto que dónde sigue siendo relativo en estos casos», que viene a confirmar tu aportación. ¡Muerto me he quedado! Para mi gusto, esta revelación choca con lo que dice la Ortografía unas páginas más adelante (3.4.3.2.3b, pág. 264), cuando interpreta No olvides de dónde viene como una oración interrogativa indirecta, o con el DPD en la entrada dónde, 6, en la que distingue la interpretación como interrogativo con tilde y como relativo sin antecedente expreso sin ella. Si, a la luz de esta nueva información, dónde puede actuar de pronombre relativo, a mí se me caen los palos del sombrajo, y todo mi razonamiento se va al traste. ¿Por qué, entonces, no iba a poder escribirse «No encuentro un lugar dónde alojarme» si a mí me apetece pronunciarlo tónico sin que pierda su carácter de relativo, papel que —como ha quedado demostrado— puede desempeñar? ¿Y podría por analogía extenderse al pronombre ‘qué’ y decir: «No tengo nada de qué arrepentirme»? Sólo veo una luz al final de este túnel: que el escenario de ‘dónde’ como relativo son las relativas sin antecedente expreso, y no he encontrado una palabra sobre si sería posible con un antecedente explícito. La RAE me dijo que no, pero me temo que aquí hay un vacío legal.

      Respecto de si más puede ser antecedente, he aplicado un silogismo del tipo «Todos los hombres son mortales; Sócrates es hombre; por tanto, Sócrates es mortal». O sea, la RAE dice que los adverbios pueden funcionar como antecedentes; más es un adverbio; ergo más puede ser antecedente.

      Con esto agoto todos mis argumentos, así que solo me queda acogerme a sagrado y pedirte que consultes tus fuentes para ver si se aclara este asunto.

      Yo también tengo temas que no consigo cerrar, relacionados con la coma o con las preposiciones (en frases como «No me acuerdo DE DE dónde eres», ¿hay que repetir la preposición? Unos dicen que se repite, otros que no, otros que deben evitarse estas construcciones por poco elegantes, y otros que directamente son agramaticales). Algún día me animaré a consultártelas.

  3. Sin más a que hacer referencia (sin más cosas a las cuales), sin más que añadir… No encuentro el punto donde os atascáis…

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