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Mi calcáneo es solo mío (y está roto)

CalcáneoNo digo nada nuevo si afirmo que los periodistas deportivos son para echarles de comer aparte en lo que al uso de la lengua se refiere. Una de las costumbres que más me llaman la atención de ellos es esta que les describo: desde una emisora de radio contactan con un informador que está en el entrenamiento de un equipo y que da cuenta de la sesión preparatoria. Cuando concluye le preguntan: «¿Algo más?» y el muchacho responde: «No, solo podemos añadir que Manolo sigue entre algodones por una lesión en su pie». ¿Para qué comienzan la oración con una negación si a renglón seguido añaden algo más? En fin, ellos son así (excepto el gran Manoj Daswani, jefe de deportes de Radio Club Tenerife, que hoy mismo tuvo la osadía de responder con un «sí»). Pero en esa oración –que me acabo de inventar– se registra otro uso que queda bastante feo en nuestra lengua: eso de decir su pie. ¿Acaso podría ser el pie de otro? Evidentemente, no. Lo recomendable, por tanto, es decir el pie. Sigue leyendo

Un talibán y un talibán son dos talibanes

TalibanesPor si nos quedaba alguna duda sobre la crueldad de los talibanes, esta misma semana varios de ellos nos han dejado clara su condición de desalmados matando a sangre fría a más de cien personas, la mayoría de las cuales eran niños. Esa es la razón por la que la palabra talibán ha vuelto a las primeras páginas de los periódicos y, como ha ocurrido en ocasiones anteriores, algunos periodistas han cometido el error de usarla como plural, cuando en realidad lo correcto es escribir talibanes. Es probable que al hacer esto algunos de estos periodistas quieran demostrar su conocimiento de la lengua pastún (la voz talibán es en su origen un plural), pero lo único que logran es confundir a los lectores. Sigue leyendo

No tilde usted más de la cuenta

TildarDice el dicho que «perro no come carne de perro». Esta vieja frase, que los periodistas emplean a la menor ocasión para recriminarle a algún colega una crítica pública o una acción inmoral contra un compañero de profesión, es –en el ámbito del periodismo– uno de los refranes más alejados de la realidad que he escuchado en mi vida: veintitrés años de oficio me permiten afirmar que las puñaladas en este gremio, al que pertenezco, son el pan nuestro de cada día. Dicho esto, ustedes habrán podido comprobar que una de las fuentes de las que bebe este blog son los errores de escritura que cometen los periodistas, errores que yo aprovecho aquí para tratar de enmendarlos. No obstante, al hacer eso no estoy comiendo carne de perro: yo digo el pecado, pero nunca nombro al pecador. Sigue leyendo

¿Cuántas palabras tiene una carcajada?

La comunicación escrita a través de Internet y de los teléfonos móviles es un gran invento, pero la lengua española (y supongo que también otras) se ha visto sorprendida y apaleada por su culpa con el nacimiento de una suerte de nuevo código que, si bien podría estar algo justificado en el caso de los SMS y de Twitter –que imponen un número máximo de caracteres en cada mensaje–, no lo está en absoluto en los chats y otros sistemas de diálogo escrito, como Facebook y Skype, donde podemos copiar la Biblia entera si queremos. Afortunadamente, no todo el mundo ha sucumbido a la moda de abreviar por abreviar, y somos muchos los que preferimos escribir cosas como jajajá antes que emplear un emoticono con cara de risa. Pensándolo bien, ¿debería haber escrito jajajá o ja, ja, ja? Ahora lo veremos. Sigue leyendo