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Filosofía y mayúsculas

A una lectora de este blog le surgió ayer una duda por algo que vio en un artículo publicado aquí hace unos meses: quería saber cuál es la forma correcta de escribir los nombres de grupos musicales. En ese artículo yo cité de pasada al dúo El Último de la Fila y escribí el nombre como ustedes lo acaban de ver: sin cursiva, sin comillas y con algunas mayúsculas iniciales, y las dudas de la lectora giraban precisamente en torno a esas tres cuestiones. Por no demorar mi respuesta, le contesté que simplemente me había guiado por un criterio personal y discutible que consiste en aplicar en este caso las mismas reglas que se siguen con los nombres propios. Pero la verdad es que ni a mí mismo me convenció del todo ese argumento. Ahora, sin prisas, les doy a ustedes y a ella una segunda respuesta. Sigue leyendo

La carta de Espe

La carta que la presidenta Esperanza Aguirre envió hace unos días a los profesores de la Comunidad de Madrid ha sido motivo de guasa y vacilón en las redes sociales a cuenta de una serie de correcciones ortográficas que sus destinatarios marcaron en rojo chillón para escarnio de la indestructible Espe. La mayoría de los errores cometidos por el asesor de turno al que le tocó redactar la carta (¿o ustedes creen que la escribió la presidenta?) tienen que ver con las tildes, y una de las enmiendas señaladas en el texto ha sido objeto de especial controversia en Internet: los profesores marcaron como error la acentuación gráfica de la palabra cómo en la siguiente frase: «Basta con mirar alrededor o leer la prensa diaria para comprobar cómo los comercios cierran…». Sigue leyendo

Las comillas

La escritura es un invento fantástico: con ella podemos saber lo que piensan otras personas gracias a un código que convierte en ideas una sucesión de garabatos sobre papel o sobre pantalla, como están haciendo ustedes ahora mismo. Un garabato se suma a otros para modelar palabras, y las palabras descansan en los puntos y marcan distancias con las comas. Pero para llevar las ideas al papel hacen falta otros dibujos diminutos que nos dan pistas sobre el sentido exacto del discurso que tenemos ante nuestros ojos. Para eso están los signos de interrogación, los de exclamación, las rayas, los paréntesis, los puntos suspensivos, los corchetes… y las comillas. Sigue leyendo

Sí cabe duda

Si no lo he dicho antes, lo digo ahora: una de las mejores herramientas del corrector de textos es, según mi experiencia, la capacidad de dudar. Para este oficio son precisas determinadas manías que algunos arrastramos, sin saber muy bien por qué, desde hace una eternidad. Por ejemplo: amar obsesivamente la lengua española, comprender –o intuir– las causas y las consecuencias de algunos de sus caprichos gramaticales, conocer y admirar sus mecanismos ortográficos y, sobre todo, dudar constantemente durante la lectura de un texto y saber dónde encontrar las respuestas para esas dudas. Sigue leyendo

Barras de bar, vertederos de amor

Me vino casualmente a la memoria el verso de El Último de la Fila que leen arriba porque me han hecho dos consultas lingüísticas, a cuál más curiosa, sobre un par de asuntos que, aunque no tienen nada que ver con la canción Insurrección, están –de manera muy remota– relacionados con ella. Vamos a hablar de una barra, pero no es la de un bar, sino un signo (/). Y vamos a hablar de dolor, pero no del que desparraman los enamorados despechados entre copa y copa, sino de la forma pronominal del verbo doler. Sigue leyendo

Las fechas de Frodo Bolsón

No se me ha ocurrido otra cosa –a mi edad…– que empezar a leer El Señor de los Anillos, de Tolkien. Y me está pareciendo una obra fascinante, mucho más que las maravillosas películas de Peter Jackson, con las que en algunas partes tiene muy poco que ver. La versión cinematográfica altera notablemente varios episodios de las aventuras de los hobbits y también se salta otros detalles menores, como el hecho de que Frodo y Bilbo cumplen años el mismo día: el 22 de septiembre. Sigue leyendo

Mayúsculas y tildes (por si quedaba alguna duda)

¿Todavía hay quien crea que las palabras escritas en mayúsculas están exentas de cumplir las reglas de acentuación gráfica? Tengo la impresión de que sí, y probablemente parte de la culpa sea de la Real Academia Española, que hasta hace unos años no le prestó demasiada atención al asunto. También hubo en el pasado razones de carácter técnico –las veremos a continuación– que llevaron a la confusión y casi acabaron por otorgar categoría de norma a lo que nunca lo fue. En todo caso, y por si quedaba alguna duda, la RAE recuerda en su nueva Ortografía de la lengua española lo que ya había dicho en la de 1974: «El empleo de la mayúscula no exime de poner la tilde cuando así lo exijan las reglas de acentuación gráfica». Sigue leyendo

Antes de que se me olvide

Hace un tiempo les prometí dedicarle un artículo a José Martínez de Sousa, el gran maestro de la tipografía, la ortografía, la ortotipografía, la lexicografía y todas las artes acabadas en -grafía relacionadas con el cuidado de la lengua española y su escritura. Aunque hasta hoy no lo había hecho, no es menos cierto que cada dos por tres aparece su nombre en mi blog, porque siempre que tengo que resolver alguna duda recurro a la sabiduría que este gallego genial ha depositado en infinidad de libros de consulta, desde su Ortografía y ortotipografía del español actual hasta el Diccionario de uso de las mayúsculas y minúsculas. Sigue leyendo

Manuales de estilo y libertad

Mi amigo Wildebrando Salazar, que tiene mucha mala leche y se toma a pecho mis obsesiones lingüísticas, me preguntó el otro día, para fastidiar, por qué escribo la palabra blog1 con letra redonda. Él cree que debería ir en cursiva porque la Real Academia Española no la recoge en su diccionario. Yo sabía que tarde o temprano alguien me iba a hacer esa pregunta, y para ella tenía preparado un artículo en este blog. La respuesta tiene que ver con eso que se llama manual de estilo: una especie de decálogo en el que periódicos, editoriales y otras empresas dedicadas a publicar textos establecen unas normas básicas de escritura que han de seguirse a rajatabla. Sigue leyendo

¿Dónde va el punto?

La ortografía, la ortotipografía y todas aquellas normas, disciplinas, técnicas y oficios encaminados a que la escritura cumpla lo mejor posible su función comunicadora son a veces campo de batalla para discusiones profundas sobre cuestiones aparentemente simples. Algunas de ellas se convierten en debates interminables que continúan incluso cuando uno de los contendientes –por lo general la Real Academia Española– cree haber cortado por lo sano a golpe de decreto. Sigue leyendo