Pretender poner de acuerdo a más de cuatrocientos millones de personas acerca de cómo usar correctamente su lengua común es una empresa imposible, además de un acto de arrogancia por parte de aquel que se atreva a creer que su forma de hablar y de escribir es la única correcta. Aun así, no está de más que todos los hispanohablantes nos dejemos guiar por unas normas que evitan el desbarajuste y hacen posible que la lengua cumpla su función primordial: la comunicación.
Por eso las dos últimas grandes obras que regulan nuestro idioma –la Ortografía de la lengua española (2010) y la Nueva gramática de la lengua española (2009)– son el resultado de una ingente tarea de discusión y consenso entre las 22 academias de la lengua del ámbito hispánico. Pero como no todo el mundo tiene a mano estos dos libros, les recomiendo otra herramienta muy útil: el Diccionario panhispánico de dudas, de esas mismas academias.
Para empezar, ¿qué significa panhispánico? Según el diccionario de la RAE, ‘perteneciente o relativo a todos los pueblos que hablan la lengua española’. Eso nos da una pista sobre la función del Diccionario panhispánico de dudas, que no solo es un trabajo impreso, sino que ustedes lo pueden consultar cada vez que quieran en Internet (aunque aún está en proceso de adaptación a la Ortografía de 2010 y a la Nueva gramática). Y su función no es otra que resolver dudas lingüísticas partiendo de una idea que el propio diccionario se encarga de explicar: «El español no es idéntico en todos los lugares en que se habla».
Además, los autores del Panhispánico dejan bien claro que su finalidad no es la de establecer dónde queda la frontera de la corrección. Así nos lo explican: «Debido a la naturaleza relativa y cambiante de la norma, el Diccionario panhispánico de dudas evita conscientemente, en la mayoría de los casos, el uso de los calificativos correcto o incorrecto […]. Son más las veces en que se emplean expresiones matizadas, como […] No es normal hoy y debe evitarse…; No es propio del habla culta…, etc. Como se ve […], se conjugan, ponderadamente, los criterios de vigencia, de extensión y de frecuencia en el uso general culto».
Les voy a contar cuándo consulté el Panhispánico por última vez. Hace unos días leí en un periódico el siguiente titular: «China evacúa a 200.000 ciudadanos ante la inminente llegada del tifón Muifa». Aparte del puntito entre esos ceros1 y la ausencia de cursiva o de comillas simples en el nombre del huracán, no me gustó mucho ese evacúa con tilde –aunque no es la primera vez que lo veo–, así que me fui al diccionario de la RAE, que me dijo que este verbo se conjuga como averiguar.2
Como esta información me supo a poco, recurrí por enésima vez al Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española (Espasa). Ahí me encontré con que el maestro Manuel Seco considera errónea la tilde que yo vi, pero también leí este comentario suyo: «Esa acentuación es aceptada en la norma culta de algunos países hispanoamericanos». El siguiente paso era acudir al Panhispánico, y esto es lo que me dijo: «En el uso culto se acentúa preferentemente como averiguar […], pero hoy es frecuente, y también válida, su acentuación como actuar».
Aquí no entró el diccionario a explicar en qué lugares se considera aceptable cada uno de esos usos, pero sí lo hace con otros asuntos, como en el empleo de la construcción participar de, que ya comentamos en un artículo anterior. En este último caso y en otros podemos encontrar expresiones como «… en el español de América se usa también…», «… es la forma empleada en la Argentina y el Paraguay…» o «… en algunos países americanos, como México o Venezuela, se conserva la pronunciación…».
Volviendo al titular del periódico, mi conclusión tras las consultas fue que ni en una cuestión tan simple parecen coincidir totalmente los tres manuales a los que recurrí –el diccionario de la RAE, el de Manuel Seco y el Panhispánico–. Y eso me llevó a otra conclusión: si estos tres fueron incapaces de darme una misma respuesta, ¿no les parece maravilloso que más de cuatrocientos millones de personas puedan entenderse sin tener que abrir un diccionario?
Ramón Alemán
