Soneto lingüístico número 54
aceras, plazas, tiendas y el mercado
para decirnos «todo esto ha acabado;
instáurense color y algarabías».
La vieja buscará en las mercerías
remedio para un cuello abotonado;
y ese niño rehén y atolondrado
al parque irá a quemar sus calorías.
Estaba nuestro edén justo aquí al lado
y fuiste a descubrirlo en estos días
que pasas sin placer y encarcelado.
De tantas inminentes alegrías,
el buen lector está desesperado
por una simple: entrar en librerías.
Ramón Alemán

