Soneto lingüístico número 64
«Mil veces esperé por tu llamada
y nunca me haces caso, amiga mía»;
así se lamentaba cierto día
doña Angustias, señora apasionada.
No fueron mil las veces; ¿tal vez veinte?,
y es falso el nunca sólido y rotundo.
Lo dicho fue un recurso muy fecundo,
teatral, abultado e imponente,
que al texto da, con técnica diversa,
volumen, emoción o dramatismo
a base de exageración perversa.
Hipérbole se llama el mecanismo:
día y noche lo usamos en conversa,
como en el verso previo hice yo mismo.
Ramón Alemán
