Soneto lingüístico número 67
A ese joven moderno e irredento
que quiere transgredir la ortografía
y con ka escribe kasa en rebeldía,
sin acritud, le cuento yo este cuento. Sigue leyendo
A ese joven moderno e irredento
que quiere transgredir la ortografía
y con ka escribe kasa en rebeldía,
sin acritud, le cuento yo este cuento. Sigue leyendo
Un soneto me manda hacer Violante1
cargado de metáforas2 secretas
que oculten lo veraz bajo discretas
audacias de una rima consonante. Sigue leyendo
El prefijo es un fiel acompañante
que engorda y modifica una palabra:
lo añades a una voz y, ¡abracadabra!,
le cambia la sustancia en un instante. Sigue leyendo
Solemos los mortales lamentarnos
de toda circunstancia cotidiana:
si el sol pegó ya fuerte de mañana,
buscamos buena sombra, y a quejarnos. Sigue leyendo
Cabalga un punto en rocinante1 coma
y ese par es un todo, siempre junto:
coma no es, pero tampoco punto;
es casi un punto, más que simple coma. Sigue leyendo
El más excelso y rígido escribiente
comete a veces ínfimos deslices
–en fin, también enormes, ¡qué narices!–;
si alguno lo negara es porque miente. Sigue leyendo