Archivo de la etiqueta: periodistas

¿Se puede cosechar una derrota?

Más de una vez he sido cruel en este blog con los periodistas –con los malos y con los regulares– por sus temeridades lingüísticas, algunas de las cuales son para tirarse de los pelos. Eso no quiere decir que crea que este gremio, al cual yo también pertenezco, tenga por costumbre maltratar nuestro idioma. En absoluto. Conozco a excelentes periodistas que se toman muy en serio eso que he dicho yo aquí en más de una ocasión: la lengua es nuestra herramienta fundamental. Uno de esos excelentes profesionales es Carlos García, un redactor de deportes –lo suyo es sobre todo el baloncesto– que el otro día me preguntó si consideraba aceptable la expresión cosechar una derrota. La respuesta es que se trata, en efecto, de una incorrección, pero no por los motivos que él argumentaba. Sigue leyendo

‘Espúreo’ es una palabra espuria

Iñaki Urdangarín (con tilde) dijo la semana pasada que ciertas acciones supuestamente encaminadas a involucrar a Juan Carlos de Borbón y a su hija Cristina en el follón en el que anda metido el duque de Palma son espurias, y yo me alegro de que lo haya dicho. Me explico: no tengo la menor intención de hablar aquí del trasfondo de este culebrón judicial; lo que me gusta es que Urdangarín haya empleado la palabra espurio y no el engendro espúreo, al que tanto cariño le profesan muchas personas, incluido algún ilustre gramático. Sigue leyendo

El Hierro también existe

La isla de El Hierro, como Teruel y como ese sur al que cantaron Benedetti y Serrat, también existe. El Hierro es pequeña, discreta, misteriosa y tranquila. Y una gran desconocida para la inmensa mayoría de los españoles del continente, que no sabrían señalarla si les pusieran delante un mapa de las islas Canarias. Pero como la actualidad manda, en estos días toda España habla de esa posible erupción volcánica que tiene a los herreños agitados, no por los terremotos, sino por una inesperada invasión de periodistas, científicos y militares. Y algunos de los redactores enviados desde Madrid están dando claras muestras de su pertenencia a esa mayoría que hasta hace unas semanas no tenía ni idea de que El Hierro es el sur de Canarias y tiene menos habitantes que Teruel. Sigue leyendo

Comas, intuición y normas

Hay personas con las que resulta difícil discutir aunque uno sepa que tiene razón. Son amigos con los que se compartieron años de batallas perdidas, compañeros periodistas que –como uno– ya no son lo que eran pero a los que, por afecto, no nos apetece llevarles la contraria. De uno de ellos –genial orfebre de la escritura– tengo grabada, por repetida, una frase machacona: «Mon, échale un vistazo bueno a este texto». Rara vez tuve algo que objetar a sus reportajes, salvo una manía suya que me disgustaba pero que, a falta de más argumento que mi intuición, nunca corregí: tenía este hombre la costumbre de poner una coma después de la palabra pero. Sigue leyendo

Relaciones en las redes

Hasta hace apenas un año yo despotricaba olímpicamente –o sea, de forma ‘altanera y soberbia’, según la Real Academia Española– de Facebook. Sin embargo, acabé por picar en el anzuelo de Mark Zuckerberg, entre otras cosas porque me viene muy bien para difundir mi Lavadora de textos. Tengo claro que mis obsesiones de corrector les resultan indiferentes –e incluso inútiles– a muchos de mis amigos de Facebook, pero también sé que otros toman buena nota tanto de lo que se dice en este blog como de los compulsivos comentarios que les hago, a través del canal feisbuquero de mensajes privados, sobre algunos de sus despistes ortográficos o gramaticales. Sigue leyendo

La problemática del tema

Belén Molina es una curtida periodista que no solo toca materias delicadas e interesantísimas –inmigración, conflictos sociales, tribunales…–, sino que usa de forma exquisita su herramienta más importante: la lengua española. Belén me sugirió hace unos días que hablara en este blog de dos palabras que son zarandeadas a diario por algunos periodistas y también –faltaría más– por muchos políticos. Las víctimas son problemática y tema. Sigue leyendo

¿Usted cómo lo habría escrito?

Hace unos días un lector de este blog me manifestaba su disgusto ante el exceso de normas que –opinaba él– «fosilizan» el idioma. Me decía, con toda la razón, que la lengua no la hacen los académicos, sino los hablantes. Siempre he compartido esa idea, pero en mi condición de corrector no me queda otra que acatar ciertas reglas. Por otra parte, la libertad está bien, pero el desorden no es muy recomendable. Si nos saltamos una norma, hagámoslo siempre, no a ratos.

¿A qué viene esto? A lo siguiente: la edición en Internet de El País colocó ayer en su portada el titular «20.000 yemenís se manifiestan contra el régimen». Al hacer clic se podía leer la noticia completa, que el periódico tituló de esta otra forma: «Al menos 20.000 yemeníes se manifiestan en contra del régimen de Alí Abdalá Saleh».1 Sigue leyendo

El ‘tour’ de las palabras inventadas

Hablaba el otro día de las palabras inventadas, de lo necesarias que resultan a veces y de la importancia de inventarlas bien. Venía el asunto a cuento por un término que últimamente usan mucho los políticos y los periodistas canarios: archipielágico, para el que propuse, en un artículo anterior de este blog, el más correcto archipelágico. Sigue leyendo