Algunas recomendaciones estrambóticas acerca del buen uso de nuestra lengua que circulan desde hace tiempo por ahí tienen dos cosas en común con los buenos chistes: nadie sabe quién las inventó y a veces triunfan como la coca-cola. No obstante, hay algo que diferencia claramente a unas de otros: los buenos chistes hacen reír, mientras que las recomendaciones de las que les hablo son, en el peor de los casos, para echarse a llorar. Uno de esos consejos es el que nos dice que empleemos el adverbio quizá solo cuando lo que sigue es una palabra que comienza por sonido consonántico y optemos por la variante quizás si el sonido que viene después es una vocal. Sigue leyendo
