Soneto lingüístico número 64
«Mil veces esperé por tu llamada
y nunca me haces caso, amiga mía»;
así se lamentaba cierto día
doña Angustias, señora apasionada. Sigue leyendo
«Mil veces esperé por tu llamada
y nunca me haces caso, amiga mía»;
así se lamentaba cierto día
doña Angustias, señora apasionada. Sigue leyendo