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Elogio de los diccionarios

Soneto lingüístico número 40

DiccionariosEntraron en mi casa dos chiquillos

como sabuesos expedicionarios

y al ver mi montañón de diccionarios

el asombro inflamó sus ojos pillos. Sigue leyendo

América se para

PararHace un tiempo hablaba yo aquí del español como «una lengua imparable», un idioma que no deja de avanzar y de renovarse pese al talibanismo gramatical de unos pocos y la lentitud tortuguesca de la Real Academia Española. Eso lo decía a cuenta del empleo cada vez más extendido del verbo incautar como transitivo: un simple ejemplo del triunfo del uso sobre la norma. Esa victoria del genio de la lengua frente a la ortodoxia se da también en los países americanos, que son los que llevan la voz cantante –por simple cuestión de peso– en cuanto al futuro de nuestro idioma. Por eso no es gratuito afirmar que, en lo que tiene que ver con el español, América se para. Y al decir que se para no estoy queriendo decir que se detiene, sino todo lo contrario: que se pone en pie. Para avanzar, por supuesto. Sigue leyendo

¿Alguien sabe lo que es una laptop?

LaptopTengo la impresión de que la inmensa mayoría de los españoles no tiene ni idea de lo que es una laptop, aunque son muchos los que usan este aparato. Por el contrario, la palabra laptop triunfa en Hispanoamérica hasta el punto de que el Diccionario de americanismos (Santillana), publicado en 2010 por las academias de la lengua española, le dedica una entrada. Hace unos días alguien me preguntó si esta voz debe escribirse en cursiva y contesté –precipitadamente– que sí, pero el asunto no dejó de dar vueltas en mi cabeza hasta que encontré la respuesta adecuada. Y esa respuesta tiene que ver con eso que decía al principio de que en España casi nadie usa el término laptop mientras que en Hispanoamérica lo emplean hasta los niños. Sigue leyendo

Si ancha es Castilla, larga es América

Dice el dicho que ancha es Castilla, territorio donde nació nuestro idioma, pero lo cierto es que más anchos son Perú, Argentina, Venezuela, Colombia y Bolivia, por ejemplo. Y qué decir de la longitud: la América hispanohablante se estira más allá de México por el norte y le hace cosquillitas a la Antártida por el sur. Resulta sorprendente, por tanto, que algunos españoles todavía crean que su forma de hablar es la que debe marcar la norma. Uno de ellos decía en un foro de Internet que emplear el verbo regalar con el sentido de ‘dar’ o ‘traer’, como se hace en Colombia, es un «esperpento» y un síntoma «de baja cultura». Pobre hombre… Yo creía que una muestra de poca cultura es rechazar sin más lo desconocido. Sigue leyendo