Soneto lingüístico número 36
Dos cadenas me ayuntan a un lingüista
de nombre Álex Herrero, madrileño
que ejerce con rigor y terco empeño
su oficio de gramático analista. Sigue leyendo
Dos cadenas me ayuntan a un lingüista
de nombre Álex Herrero, madrileño
que ejerce con rigor y terco empeño
su oficio de gramático analista. Sigue leyendo
El más excelso y rígido escribiente
comete a veces ínfimos deslices
–en fin, también enormes, ¡qué narices!–;
si alguno lo negara es porque miente. Sigue leyendo
En mi doble condición de periodista y corrector de textos –cada vez más lo segundo que lo primero–, me he tropezado en los últimos años con infinidad de artículos, noticias y comentarios sobre lo mal que andan ambos oficios, sobre su presente desalentador y sobre su futuro incierto. Pues bien, hoy yo les voy a hacer a correctores y periodistas un regalo de Navidad que es en realidad un consejo: dejen de lamentarse y busquen un camino. Y no crean que este regalo es una ironía con forma de advertencia sobre lo agotadora que resulta la autocompasión de estos dos gremios; lo que estoy haciendo es una petición sincera que nace de mi experiencia y del convencimiento de que Internet –a la que se le achacan muchos de los males de estas profesiones– nunca nos va a abandonar y además tiene trabajo para nosotros. Sigue leyendo