Archivo de la categoría: Corrección

Comas, intuición y normas

Hay personas con las que resulta difícil discutir aunque uno sepa que tiene razón. Son amigos con los que se compartieron años de batallas perdidas, compañeros periodistas que –como uno– ya no son lo que eran pero a los que, por afecto, no nos apetece llevarles la contraria. De uno de ellos –genial orfebre de la escritura– tengo grabada, por repetida, una frase machacona: «Mon, échale un vistazo bueno a este texto». Rara vez tuve algo que objetar a sus reportajes, salvo una manía suya que me disgustaba pero que, a falta de más argumento que mi intuición, nunca corregí: tenía este hombre la costumbre de poner una coma después de la palabra pero. Sigue leyendo

Me negarás dos veces

Trabajé a mediados de los noventa del siglo pasado en el periódico Diario de Avisos, dirigido en aquel entonces por Leopoldo Fernández Cabeza de Vaca. Leopoldo ejercía su cargo con mucha elegancia y un aire paternal que a mí me gustaba, y de él siempre recuerdo una frase que solía decir cuando le aclarabas que un asunto que tenías entre manos ya había sido abordado por la competencia: «No es noticia hasta que no se publique en el Diario». Desde que puse en marcha este blog me he preguntado alguna que otra vez si mi proyecto es tan conocido por esos mundos de Dios como a mí me gustaría, pero el domingo pasado se resolvieron todas mis dudas: Lavadora de textos ya es noticia, pues el Diario de Avisos publicó ese día un reportaje sobre nuestras andanzas. Sigue leyendo

¿Usted cómo lo habría escrito?

Hace unos días un lector de este blog me manifestaba su disgusto ante el exceso de normas que –opinaba él– «fosilizan» el idioma. Me decía, con toda la razón, que la lengua no la hacen los académicos, sino los hablantes. Siempre he compartido esa idea, pero en mi condición de corrector no me queda otra que acatar ciertas reglas. Por otra parte, la libertad está bien, pero el desorden no es muy recomendable. Si nos saltamos una norma, hagámoslo siempre, no a ratos.

¿A qué viene esto? A lo siguiente: la edición en Internet de El País colocó ayer en su portada el titular «20.000 yemenís se manifiestan contra el régimen». Al hacer clic se podía leer la noticia completa, que el periódico tituló de esta otra forma: «Al menos 20.000 yemeníes se manifiestan en contra del régimen de Alí Abdalá Saleh».1 Sigue leyendo

Errar es humano, afortunadamente

Sí, errar es humano. Por eso a veces no entran los penaltis, por eso la gente pide perdón y por eso los libros –todos los libros– tienen erratas. Ese «afortunadamente» viene a cuento por varias razones. La primera es la torpe y divertida naturaleza de lo humano: si no falláramos nunca, seríamos dioses o máquinas –un aburrimiento– y no existirían palabras como mejorar, arreglar, enmendar, corregir, parchear, estropear o limpiar. Y tampoco lavar (‘purificar, quitar un defecto, mancha o descrédito’, según la Real Academia Española). Sigue leyendo