Soneto lingüístico número 67
A ese joven moderno e irredento
que quiere transgredir la ortografía
y con ka escribe kasa en rebeldía,
sin acritud, le cuento yo este cuento.
El siglo diecisiete discurría
y Gonzalo Correas, monumento
a esa humana virtud que es el talento,
armó una coherente teoría:1
Habremos de «eskrivir», nos dijo el mozo,
de modo igual a «komo se pronunzia,
i pronunziar –clamó– komo se eskrive».
Su brillante propuesta cayó al pozo
del olvido de un pueblo que renuncia
a un perfecto escribir y lo proscribe.
Ramón Alemán
1 Los jóvenes que hoy en día escriben cosas como kasa haciendo alarde una supuesta rebeldía ignoran que cientos de años atrás ya hubo una persona que hacía lo que ellos hacen ahora, pero no por rebeldía, sino por todo lo contrario. Nacido en Extremadura en 1571, Gonzalo Correas fue un lingüista que escribió, entre otras obras, una titulada Ortografia kastellana, nueva i perfeta, publicada en 1630. En este manual, Correas nos explicaba su acertado punto de vista sobre la función de la ortografía. En las primeras líneas del libro nos decía «ke se á de eskrivir, komo se pronunzia, i pronunziar, komo se eskrive». En otras palabras, el extremeño proponía una ortografía fonética, en la que no se tuviera demasiado en cuenta la etimología y que se guiara por el ideal de que cada sonido debe ser representado por un único signo y un signo no puede representar más de un sonido. Lamentablemente, nadie les hizo caso a las revolucionarias ideas de Gonzalo Correas.
