Soneto al traductor

Soneto lingüístico número 60

TraductorGracias a Dios, y nunca mejor dicho,

existen traductores en el mundo,

pues fue ese Dios, celoso y tremebundo,

quien dio a Babel mil lenguas por capricho.

 

El traductor, juicioso masoquista,

convierte en comprensible un raro texto

vertiendo habilidad, duda y contexto

en su ancestral marmita de alquimista.

 

Por él cabalga don Quijote en Francia,

a Dickens en polaco ya han leído

y El principito tuve yo en mi infancia.

 

La traducción es puente que ha tendido

el hombre sobre ríos de ignorancia,

y allá el altivo Dios si se ha ofendido.

Ramón Alemán

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