Los malapropismos de Amador Rivas

Soneto lingüístico número 51

AmadorAmador es gañán televisivo1

que a su idioma ofendió por iletrado:

su léxico es un bien imaginado,

grotesco, surreal y subversivo.

 

Él nos cuenta que sufre «sinsudores»

por culpa de las hienas «marrulleras»,

aunque las hienas sean carroñeras

y las penas son siempre sinsabores.

 

Y dice, por ejemplo, «catastrales»

a esos viajes que ustedes y yo mismo

denominamos simplemente astrales.

 

A esa forma de hablar, a ese onirismo,

al mal que causa síncopes verbales

el lingüista llamó malapropismo.2

 Ramón Alemán

1 Amador Rivas es uno de los personajes de la serie de televisión La que se avecina, una creación de los hermanos Laura y Alberto Caballero que se emite en España desde hace más de doce años. Amador, interpretado por el actor Pablo Chiapella, es gañán, imprudente e inculto, y su escaso dominio de la lengua española lo lleva a caer constantemente en malapropismos.

2 La palabra malapropismo no aparece en el diccionario de la Real Academia Española ni en diccionarios de uso como el María Moliner y otros, pero es común en el ámbito de la lingüística y sí la podemos ver en obras sobre el buen uso del idioma, como el Manual de estilo de la lengua española, de José Martínez de Sousa. La traductora Scheherezade Surià la define así en un artículo publicado en el blog En la luna de Babel: «… la deformación o el empleo equivocado de una palabra por su similitud semántica y fonética con otra. Normalmente se dan en las personas generalmente poco instruidas, aunque no siempre, y muchas veces es un fenómeno buscado para hacer gracia».

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