Incesante transitividad

Soneto lingüístico número 47

cesarGramáticos furiosos, boli en mano,

mandaron tratamiento explicativo

contra el empleo como transitivo

del verbito cesar, pero fue en vano.

 

«Si me dices que Juan cesó a tu hermano

–bramaban los expertos con motivo–,

usas muy mal un verbo intransitivo:

Juan lo echó, quien cesó es tu propio hermano».

 

Lo cierto es que no entraron en la horma

mortales a millones que, mutantes,

quisieron prescindir de aquella norma.

 

La RAE entonces oye a los hablantes

y acepta la espontánea reforma

que el pueblo había aprobado mucho antes.1

Ramón Alemán

1 No hay manual de estilo que se precie en el que no se haya incluido una advertencia sobre la improcedencia del uso del verbo cesar como transitivo. La norma culta del español establecía que yo podía, por ejemplo, destituir a una persona, y en ese momento esa persona cesaba en su actividad. Sin embargo, los hablantes, que son los únicos propietarios de la lengua, optaron espontáneamente a lo largo de los años por darle un uso transitivo al verbo cesar: el gramático Leonardo Gómez Torrego señalaba en el año 2000 que «la realidad es que el uso transitivo de cesar es ya frecuentísimo en los medios de comunicación, por lo que habrá que admitir que está arraigando en la norma culta». Por ello, a la Real Academia Española no le quedó más remedio que pasar por el aro y en la última edición de su diccionario, del año 2014, registró, entre otras, esta definición del verbo cesar: «Destituir o deponer a alguien del cargo que ejerce», con lo que dio por bueno su empleo como transitivo.

Esta entrada fue publicada en Sonetos lingüísticos y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


*