El club de los discordantes

Soneto lingüístico número 39

CervantesRufino José Cuervo, el colombiano,

ya detectó un problema hace bastante

y dijo de él que es un error constante;

error de ilustres y del pueblo llano.1

 

Hablamos de un desliz de concordancia

en frases como esta: «Le pedimos

a nuestros padres dádivas y mimos»,

y es fallo que verás en abundancia.

 

El hablante formal y que es correcto

diría «les» porque ese «les» va antes

de un plural complemento no directo.2

 

Quienes la ese omiten tan campantes

presumen de integrar un club selecto

cuyo socio de honor era Cervantes.3

Ramón Alemán

1 En su Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española, el gramático Manuel Seco cita al colombiano Rufino José Cuervo (1844-1911), quien se refería a este error de concordancia como un fenómeno «genial» del idioma español, o sea, consustancial a él y generalizado. Otros muchos autores han tocado el asunto, y todos coinciden en señalar el arraigo de esta discordancia en nuestra lengua. Por ello, Seco concluye que hay que adoptar «una postura de amplia tolerancia», pero sin olvidar que la norma sigue siendo que haya concordancia entre el pronombre y el complemento indirecto.

2 Permítaseme, en pro de la métrica, decir «complemento no directo» en lugar de «complemento indirecto». En este caso, el complemento indirecto es nuestros padres.

3 En la misma obra, Seco señala que este error lo cometían, entre otros, Cervantes, Tirso de Molina, Góngora, Azorín, Valle-Inclán, Juan Ramón Jiménez, Pablo Neruda, Galdós y Camilo José Cela.

 

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Una respuesta a El club de los discordantes

  1. Marcial Fonseca dice:

    Excelente

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