Mi dulce capitana

Soneto lingüístico número 29

–«Mi dulce capitana lleva y guíaEn el velero, de Caspar David Friedrich

nuestro barco de vela en mar serena.

La vista al frente, corta es su melena;

su piel, llena de sal de maresía».1

 

–Romántico tu texto, Ramoncito,

aunque es raro decir la capitana.

–Lo digo porque a mí me da la gana

y si alguien se molesta, le repito:

 

»La lengua es propiedad de los hablantes,

el uso es el que manda en todos lados

y hoy vale lo que no valía antes.

 

»Si hay barcos por mujeres comandados

–lo viste en mi metáfora de amantes–,

dos géneros podrán ser empleados.2

Ramón Alemán

1 El sustantivo maresía lo usamos los canarios para referirnos al aire impregnado de agua de mar.
2 Si bien en el pasado determinados femeninos, como abogada, fotógrafa, capitana, arquitecta, ingeniera, árbitra, médica o jefa, apenas se empleaban –pues no existían abogadas, fotógrafas, capitanas, arquitectas, ingenieras, árbitras, médicas ni jefas–, su uso se consolida paulatinamente en el español actual y, de hecho, todos los sustantivos citados tienen registro en los diccionarios.
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