Soneto lingüístico número 25
Señala el diccionario, vaya tela,
que al decir «sienta cátedra Fulano»
de la ironía estás echando mano
cual si tal silla fuera bagatela.
Hoy pido por las cátedras respeto,
e incluso levantarse, hacer la ola,
porque la joven Pons, llamada Lola,
ya es catedrática, de ahí el soneto.
Lola Pons es la terca historiadora
que sabe del idioma toda fecha
y regala la herencia que atesora.
Su cátedra era deuda insatisfecha
–que ayer quedó saldada, por ahora–
con esta autoridad hecha y derecha.1
Ramón Alemán
