Paulina, tan lejos y tan cerca

Soneto lingüístico número 23

A Paulina Chavira, correctora de textos mexicana y miembro del equipo editorial de The New York Times en español

Paulina Chavira¿Quién niega que el idioma de Cervantes

es bello y envidiable pasaporte?:

su genio trasatlántico es transporte

que junta a remotísimos hablantes.

 

Yo tengo una compinche mexiquina

(permitan la licencia en pro del verso);

en español de guanches1 le converso,

en su español de miel lo hace Paulina.

 

Apenas una cosa nos ha unido,

y es el poder hablar sin aduana

ni intérpretes ni fríos diccionarios.

 

¿Dije «una cosa»?; ¡ay!, me he confundido:

también adoro su alma de guardiana

del idioma de aztecas y canarios.2

Ramón Alemán

1 Aunque se trata de una licencia poética, ha sido totalmente intencionado decir que lo que hablamos los canarios es «español de guanches» (si entendemos la voz guanche como referida a las personas que habitaban todas las islas Canarias –y no solo a las de Tenerife– cuando los españoles conquistaron el archipiélago). Pese a que durante mucho tiempo se ha tendido a considerar a los guanches como un pueblo prácticamente aniquilado, la ciencia ha demostrado que su pervivencia genética entre los actuales habitantes de estas islas es muy elevada, y de la pervivencia cultural hay cada día más muestras, algunas de las cuales se han conservado durante siglos en el ámbito rural. De esta manera, se puede afirmar que los canarios del siglo XXI tenemos tanto de guanches como de andaluces, castellanos, portugueses, genoveses… Por lo tanto, si somos –entre otras cosas– guanches, no es un disparate decir que hablamos español de guanches, del mismo modo que los mexicanos hablan español de mexicanos. En cuanto al uso de la palabra aztecas en la última línea del soneto, tengamos en cuenta que el diccionario de la Real Academia Española propone como primera acepción del término azteca la siguiente: ‘Mexicano’.
 2 Paulina Chavira, mexicana, se define en su perfil de Twitter como «cuidadora de palabras y periodista». No la conozco personalmente, pero a ambos nos une el amor por la lengua española (también nos une el hecho de haber llegado al oficio de correctores a través del periodismo). A pesar de que nos separan miles de kilómetros, esa pasión por nuestro idioma ha hecho posible que mantengamos una afectuosa amistad virtual, que surgió y se sostiene gracias a las redes sociales. Chavira trabaja para The New York Times en español como miembro del equipo editorial y revisora de estilo.
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2 respuestas a Paulina, tan lejos y tan cerca

  1. Gracias, Ramón, por volver. Y volver dando doctrina, en referencia al detallado y meridiano artículo del día 6. Tu soneto de hoy, pulcro (incluso con licencias), atinado y bello, como todos los demás.
    Solo una observación a la penúltima línea de la nota 1. Sabes mejor que yo que el «diccionario de la Real Academia Española» ya no es tal, sino Diccionario de la lengua española. Adivinas que al decir esto (tengo en cuenta que antes también se llamaba así) estoy dando a entender que en la 23.ª edición el Diccionario no menciona ya su real autoría académica. Omitiendo este dato, está reconociendo el coprotagonismo de la ASALE, como es de justicia.
    Un saludo, y suerte en tu trabajo.

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