Soneto lingüístico número 16
Un joven periodista, nada humilde,
se atreve a confesarme su ignorancia
al afirmar con brío y arrogancia
que la palabra joven lleva tilde.
Su teoría es esta, escuche atento:
«Si pongo tilde a jóvenes, se hilvana
que haré lo mismo en joven, que es su hermana».
Qué torpe y basto su razonamiento…
Si este pimpollo optara a cirujano
no lo sería nunca, aunque él insista,
si no conoce a fondo el cuerpo humano.
¿Y se proclama, en cambio, periodista,
si el necio no logró ser de antemano
de nuestro idioma un buen anatomista?
Ramón Alemán
