Casi todos los caminos llevan al dosier

DosierEl otro día me preguntó un amigo cuál es la manera correcta de escribir la palabra dosier, si con una ese o con dos. La respuesta es que debemos escribirla con una sola ese, como señala la última edición del diccionario de la Real Academia Española, aunque sorprende (o tal vez no…) que esta grafía españolizada no haya sido incluida en esa obra hasta el año pasado. Sorprende porque la Academia defiende, al adaptar voces de otros idiomas, ese ideal ortográfico por el cual debería haber una letra para cada sonido y un sonido por cada letra. Según ese ideal –al que el español se acerca bastante, aunque sigue estando lejos–, en nuestra lengua no tiene sentido escribir dossier, pues no tenemos ningún sonido para la doble ese. En realidad, si consultamos varios de los diccionarios y manuales que tengo ahora mismo a mi lado, comprobamos que casi todos los caminos llevan a la forma dosier.

El amigo del que les hablo es una persona que se toma muy en serio su trabajo –y su trabajo tiene que ver con las palabras–, así que tengo la impresión de que la duda que lo llevó a llamarme por teléfono se debió a que antes de hacerlo había consultado el diccionario en línea de la RAE, donde la forma que podemos encontrar es dossier, con dos eses y escrita en cursiva. Esto es así porque la Academia aún no ha subido a Internet (¿Internet está arriba?; nunca he entendido qué quiere decir eso de ‘subir a Internet’…) la vigesimotercera edición de su diccionario, publicado a finales del año pasado.1 Pero sí, el sustantivo dosier ya ha obtenido la bendición de la Docta Casa, aunque hay que decir que ya se la habían dado mucho antes otros guardianes de la lengua.

Por ejemplo, el gramático y académico Manuel Seco –un alma libre en la RAE– ya hablaba de la grafía con una sola ese en su Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española (Espasa), en el que decía que la forma dossier «podría españolizarse fácilmente en dosier». Curiosamente, el mismo autor no incluyó esta forma –pero sí dossier– en su Diccionario del español actual (Aguilar), reeditado en 2011. ¿Alguien más defiende la grafía con una sola ese? Sí: el Diccionario de uso del español (Gredos), el archiconocido María Moliner, que, con su habitual concisión, nos dice que dosier es la «forma castellanizada de dossier».

La misma Academia ya propuso en el Diccionario panhispánico de dudas, de 2005, esta forma como «adaptación gráfica de la voz francesa dossier». Y también la dio por buena cinco años después en su Ortografía de la lengua española (Espasa), donde nos dijo que «el rechazo [en el sistema gráfico español] a la duplicación de grafemas consonánticos […] si no responde realmente a la articulación de una doble consonante […] explica que los préstamos de otras lenguas que en su grafía originaria contienen dos consonantes iguales seguidas se hayan adaptado al español reduciéndolas a una sola». Por eso escribimos canelón en lugar de cannellone y estrés en lugar de stress, nos recuerda la Ortografía.

Decía antes que «casi todos» los caminos llevan a la forma dosier, así que ya habrán supuesto ustedes que también tiene sus detractores, entre los que se encuentra el lexicógrafo José Martínez de Sousa. En relación con la incorporación de la forma dossier (con doble consonante) al diccionario académico –cosa que ocurrió en 1992–, dice el maestro gallego, en su Diccionario de usos y dudas del español actual (Ediciones Trea), que «no era necesario que esta palabra entrase», debido, entre otras cosas, a esas dos eses, que «no son propias del español». Pese a que uno de sus argumentos sea precisamente esa doble consonante, añade el autor que la inclusión de este sustantivo en el diccionario no era necesaria «ni siquiera con la grafía dosier». En esta ocasión no estoy de acuerdo con don José, pero no por ello dejaré de admirarlo.

Debo confesarles algo que no dije al principio: cuando mi amigo me hizo aquella llamada yo no sabía que el diccionario de la RAE ya había incorporado la forma españolizada (yo también soy de los que esperan pacientemente a que la Academia suba la nueva edición a Internet), pero defendí esa grafía a capa y espada, como la defiendo cada vez que me la encuentro cuando corrijo textos. Al hacerlo, sé –como saben Manuel Seco y la Academia y los responsables del María Moliner– que estoy dando un paso más sobre la limpia veredita que lleva a ese ideal ortográfico en el que habrá una letra para cada sonido y un sonido por cada letra; un sistema de escritura perfecto y lejano hacia el que camino con la certeza de que mis ojos nunca lo verán.

Ramón Alemán

1 La RAE subió a Internet la vigesimotercera edición del diccionario en octubre de 2015, un año después de su publicación en papel. (Nota añadida en 2020).