Un talibán y un talibán son dos talibanes

TalibanesPor si nos quedaba alguna duda sobre la crueldad de los talibanes, esta misma semana varios de ellos nos han dejado clara su condición de desalmados matando a sangre fría a más de cien personas, la mayoría de las cuales eran niños. Esa es la razón por la que la palabra talibán ha vuelto a las primeras páginas de los periódicos y, como ha ocurrido en ocasiones anteriores, algunos periodistas han cometido el error de usarla como plural, cuando en realidad lo correcto es escribir talibanes. Es probable que al hacer esto algunos de estos periodistas quieran demostrar su conocimiento de la lengua pastún (la voz talibán es en su origen un plural), pero lo único que logran es confundir a los lectores.

Efectivamente, la palabra talibán es la transcripción de una voz del pastún, idioma que se habla en Afganistán. Significa algo así como ‘estudiantes’ y es el plural de talib. Y eso es lo que lleva a algunos periodistas a escribir cosas como esta que leí yo ayer: «El ejército acaba con la vida de los seis atacantes talibán». Al hacer esto, esos periodistas están cometiendo el mismo error que aquellos otros que escriben cosas como esta: «El paparazzo que sacó a la luz el supuesto romance del presidente francés…». ¿Qué es eso de paparazzo? ¿Esa palabra no termina en i latina? Bueno, en honor a la verdad, en italiano paparazzo es singular y paparazzi es plural, pero eso solo lo saben unos pocos hispanohablantes…

A la hora de comunicarnos con los demás, lo ideal es allanar el camino todo lo posible, tal y como propuso en su día el filósofo Paul Grice a través de su famoso «principio de cooperación». Decía Grice que una comunicación efectiva debe evitar la oscuridad y la ambigüedad en la expresión, y también que no se debe dar más información de la requerida. Pues bien, resulta que si yo escribo los talibán, cuando sé que una inmensa mayoría de personas dice los talibanes, no solo estoy siendo oscuro y ambiguo, sino que, si me preguntan por qué lo he escrito así, tendré que dar más información de la que debía. Tendré, por ejemplo, que explicar que la voz talibán es el plural de la palabra pastún talib, y quedaré de este modo como un pedante de mucho cuidado. Y, sobre todo, se me pondrá cara de tonto si me preguntan por qué no aprovecho mi conocimiento de la lengua pastún y escribo oraciones como ‘Un soldado talib fue abatido por el ejército’.

Ahora bien, ¿es correcto emplear en español la palabra talibán para el singular y la palabra talibanes para el plural? Todos los guardianes de la lengua están de acuerdo en que sí. Para empezar, veamos qué dice la Real Academia Española: en su Diccionario panhispánico de dudas nos aclara que, aunque en origen «la forma talibán es plural (singular talib), esta voz se ha acomodado ya a la morfología española y se usa talibán para el singular y talibanes para el plural». Y mi fuente favorita en asuntos de esta índole –el maestro José Martínez de Sousa– señala lo siguiente en su Diccionario de usos y dudas del español actual (Ediciones Trea): «… talibán es palabra española y […] puede considerarse singular, puesto que ninguna palabra española plural termina en n. Por consiguiente, el plural debe ser talibanes».

Lo mismo opina el Instituto Cervantes, que nos habla, en El libro del español correcto (Espasa), de la «doble marca» de plural que tenemos en algunos extranjerismos «adaptados al español desde su forma original en plural». Esta obra nos recuerda que existen otras palabras extranjeras que, siendo plurales en el idioma de origen, pasaron a ser singulares en español. Así, espagueti procede del italiano spaghetti, que es el plural de spaghetto. Del mismo modo, el singular de la voz italiana paparazzi es paparazzo, aunque lo habitual y lo recomendable en español es hablar de un paparazi’(mejor con una sola zeta, aunque la nueva edición del diccionario académico no recoge esta grafía) y de varios paparazis.

Queda claro, pues, que en un caso como el que tratamos hoy, en el que debemos poner en una figurada balanza de tres platos la efectividad en la comunicación, la adaptación al español de ciertas voces extranjeras y nuestro afán de notoriedad, este último aspecto es el que menos debe pesar. Por lo tanto, y volviendo al título de este artículo, un talibán y un talibán no son dos talibán, sino dos talibanes. Que Alá se apiade de ellos y de todos sus compinches.

Ramón Alemán