Cómicos inventores

DaniMateoYa he mostrado con anterioridad mi fascinación por algunos humoristas que usan la lengua como arma eficacísima para lograr su objetivo, que no es otro que hacernos la vida un poco más llevadera. Desde el dibujante Forges hasta los muchachos del programa televisivo La hora chanante, pasando por Les Luthiers y el dúo Faemino y Cansado, no hay cómico que se precie que no haya inventado alguna palabra o expresión para convertir en carcajadas una absurdidad léxica o una voltereta sintáctica. A Dani Mateo lo descubrí cuando participaba en aquella locura de un canal de televisión español llamada Sé lo que hicisteis, pero, finiquitado el programa, este catalán sigue alegrando mis tardes desde YouTube. Hoy, ante mi incapacidad para reanudar la jornada laboral tras el almuerzo, me lancé a Internet en busca de sus monólogos y me tropecé con una maravillosa expresión que jamás había escuchado: ‘de empiece’.

Si ustedes se encontraran con Dani Mateo en la cola del cine o en la del supermercado, tal vez pensarían que es un tipo muy serio. A esta falsa percepción contribuye su voz profunda, casi de locutor de radio decimonónico, y eso que en el siglo XIX aún no existían los locutores de radio. Precisamente sobre su voz hablaba el humorista en el vídeo que escogí hoy en YouTube: «Yo sé que los cómicos habitualmente empiezan dando las gracias […]; yo voy a empezar pidiendo perdón, ¿vale?, ya, de empiece. Perdón por mi voz», decía este cachondo mental a modo de introducción.

Por cierto, la primera acepción del diccionario de la Real Academia Española para ‘cachondo’ (para ‘cachonda’, más bien) es aquella con la que se supone que indicamos que una perra está en celo. Qué cosas… No obstante, el gramático Manuel Seco, académico y hombre moderno a la vez –aunque esto parezca imposible–, recoge en su Diccionario fraseológico documentado del español actual (Aguilar) la expresión ‘cachondo mental’ como locución adjetiva que usamos en registros coloquiales para hablar de una persona divertida.

Vamos al grano: ¿qué quiso decir Dani Mateo con ‘de empiece’? Yo busqué esta expresión en el diccionario de la RAE; en el Diccionario de uso del español (Gredos), de María Moliner; en el Diccionario panhispánico de dudas, también de la RAE; en los corpus académicos; en el Diccionario de americanismos (Santillana), de las academias de la lengua española, y en el Diccionario de usos y dudas del español actual (Ediciones Trea), de mi adorado lexicógrafo José Martínez de Sousa, pero no encontré nada; aunque, a decir verdad, no me hacía falta tan esmerada tarea para saber que el cómico simplemente se había sacado de la manga este invento, que podríamos clasificar como locución adverbial.

¿Se puede dar por buena esta fantástica ocurrencia? A saber qué opinarán de ella académicos, gramáticos y lexicógrafos, pero lo cierto es que yo la entendí, de la misma manera que entiendo que quien dice ‘de entrada’ está queriendo decir ‘en un primer momento’, ‘para empezar’ o ‘en primer lugar’, tal y como nos explica Seco en el diccionario antes citado. Y si el sustantivo ‘entrada’ lo relacionamos con ideas como ‘comienzo’ o ‘principio’ (‘la entrada del año’, ‘la entrada de una casa’), lo mismo podemos hacer con ‘empiece’, que también es un sustantivo. ¿Qué significa ‘empiece’? Pues ni más ni menos que ‘comienzo’.

Quienes leen este blog conocen mi opinión acerca de la tolerancia y el sentido común que hay que tener siempre a mano antes de dictar sentencia en asuntos relacionados con el buen uso de la lengua. Evidentemente, sería absurdo censurar a un cómico por emplear esta desconcertante locución en un registro tan libre como lo es el de un espacio de televisión dedicado al cachondeo y el vacilón (un español de la península diría aquí ‘el vacile’). Pero ¿qué ocurriría si yo me la encontrara en un texto serio, un texto que me hubieran entregado para su corrección? ¿La eliminaría? ¿La marcaría en rojo chillón para escarnio del autor? De entrada (o de empiece), no… Tal vez me limitaría a escribir una escueta nota aclaratoria para el redactor del texto: «Esta expresión no está registrada en ninguno de mis manuales de consulta, pero tengo constancia de que la emplea un extraordinario inventor de palabras llamado Dani Mateo».

Ramón Alemán

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2 respuestas a Cómicos inventores

  1. Simón GV dice:

    Admirado Ramón:
    Te sigo menos de lo que quisiera. Me explico: si escribieras en tu bitácora con más frecuencia, te leería también con más asiduidad. ¡Mas cómo puedo decir esto! Tus blogueras apariciones son como deben ser: libérrimas. Además, cada vez que abrevo en Lavadora de textos me sale gratis. ¿Cómo, pues, me atrevo…? Está claro no me queda sino ejercer de bien nacido y mostrarme agradecido.

    Pero no era de esto de lo que quería hablarte. Tus matizadas apreciaciones, tus argumentos y las autoridades que los refrendan, tu empatía, tu apertura de miras… llegan a convencerme casi siempre. ¿Pero sabes qué te distingue especialmente cuando escribes? ¿Quieres saber dónde radica tu poder de seducción? En la claridad expositiva, en la ilación discursiva, en la sencillez léxica. Virtudes difíciles de encontrar en otras bitácoras, inclusive las que versan sobre el mismo asunto. Y aun a riesgo de parecer ditirámbico, agrego otros dos rasgos diferenciadores que te honran, fruto de las bondades ya dichas. Uno: cada artículo de tu blog me sabe a poco; seguiría leyendo; no me cansas. Y dos: la simpática pirueta final ajusta la seriedad del discurso proporcionándole la calidez y el humor que tantas veces necesitamos. Gracias, Ramón.

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