Pongamos los puntos sobre algunas íes

¿Se acuerdan de Rociito? La hija de la cantante Rocío Jurado… Los más jóvenes y los que viven lejos de España probablemente no sabrán quién es. No se pierden nada. Yo, en cambio, era corrector de prensa en los años gloriosos de Rocío Carrasco, y su diminutivo (su hipocorístico, en realidad), puntiagudo como su propio rostro, aparecía cada dos por tres en las páginas de cotilleos cuando los periódicos todavía tenían páginas de cotilleos. No sé si sería por lo estridente del nombrecito de la muchacha, pero recuerdo que todos los redactores lo escribían con tilde –Rociíto–, algo que va contra las reglas de acentuación.

Me vino a la memoria mi lucha contra la tilde en Rociito después de leer la semana pasada un titular de prensa que me llamó la atención. Decía así: «Maduro les da “friíto” a los opositores al confundir “penes” por “peces”». De entrada, el periodista que redactó ese título no hizo muy bien al emplear la preposición por acompañando al verbo confundir. Según el Diccionario de uso de las preposiciones españolas (Espasa), de Emile Slager, debió usar con, pero eso hoy es lo de menos.

Después de ver ese titular, y tras años leyendo también con tilde, y también en la prensa, otra palabra que no la lleva –chiita–, he llegado a la conclusión (en realidad lo sabía desde hace tiempo) de que el error a la hora de escribir Rociito no tiene nada que ver con que este nombre sonara o no de manera estridente, sino con una confusión, hasta cierto punto justificada, por parte de las personas que hablamos y escribimos en español.

Para empezar, recordemos una regla de acentuación que tenemos que aplicar cuando queremos marcar en la escritura un hiato en el que hay una vocal cerrada y una abierta. Por cierto, ¿qué es un hiato? Son dos vocales seguidas en una misma palabra y que pertenecen a sílabas distintas: tenemos hiatos en voces como feo, caída y zoo. Dice la Ortografía de la lengua española (Espasa), de la Real Academia Española, que las palabras con un hiato formado por una vocal cerrada (i, u) –que será tónica en todos los casos– y una abierta (a, e, o) «llevan siempre tilde en la vocal cerrada, con independencia de las reglas generales de acentuación».

Esa es la razón por la que vocablos como caída, grúa, maúllo y sería llevan tilde, a pesar de ser graves y terminar en vocal. También la llevan Raúl y freír, aunque son palabras agudas que acaban en consonantes que no son -n ni -s. ¿Por qué se hace esto? Para dejar claro que la vocal cerrada es tónica y, por lo tanto, hay un hiato. Si no se pusiera la tilde, estaríamos ante un diptongo. Les pongo dos ejemplos: ‘Me dijeron que sería [hiato] más sencillo’, ‘Me dijeron que era una persona seria [diptongo]’.

Quiero pensar que quienes les ponen tilde a palabras como Rociito, friito y chiita lo hacen por semejanza. O sea, ven la i de caída o de sería con acento gráfico y piensan que aquí también lo tienen que escribir. Lo cierto es que esa tilde está de más, y lo está porque, según aclara la Academia en su Ortografía, dos vocales iguales seguidas son siempre un hiato, pero en este caso siguen las reglas generales de acentuación. De esta manera, la palabra chiita tiene tres sílabas (chi-i-ta), es grave y acaba en vocal; por lo tanto, no lleva tilde. Lo mismo ocurre, evidentemente, con Rociito (esta tiene cuatro sílabas: Ro-ci-i-to) y con friito.

Si ustedes han dudado alguna vez a la hora de acentuar o no palabras como estas, no se preocupen, pues no están cometiendo ninguna barbaridad: la propia Academia vaciló en el pasado sobre este asunto y en su diccionario de 1992 recogía las grafías chiísmo y chiíta, según afirma José Martínez de Sousa en el Diccionario de usos y dudas del español actual (Ediciones Trea). En la edición de 2001 la RAE optó por eliminar esas tildes, pero si la institución que debe velar por el cuidado de la ortografía española se permitió el lujo de no ver clara la cosa nueve años antes, ¿por qué no tendríamos derecho a tropezar en esa misma piedra el resto de los mortales?

Ramón Alemán