¿La de Maduro fue una victoria pírrica?

Si piensan que vamos a hablar de política, ya pueden ir dejando de leer, porque en este blog solo comentamos asuntos relativos a la lengua española, que es mucho más divertido. Dicho esto, leí el pasado lunes un titular de prensa sobre la victoria de Nicolás Maduro en las elecciones presidenciales de Venezuela que decía así: «Incertidumbre en el país tras la ‘pírrica’ victoria del candidato chavista» (en el titular había una inocente errata que he corregido aquí). ¿Por qué escribieron ‘pírrica’ entre comillas simples? ¿Pretendían tal vez aclarar que la estaban usando en sentido figurado? Pues muy mal hecho, porque la de Maduro fue una victoria pírrica en el sentido literal de la palabra.

Según el Consejo Nacional Electoral de Venezuela, Nicolás Maduro obtuvo un 50,75 % de los votos y el candidato opositor Henrique Capriles alcanzó el 48,97 %. La diferencia, por tanto, fue exigua, lo que llevó al redactor de la noticia a escribir que el triunfo había sido pírrico. Pero encerró este adjetivo entre comillas simples. ¿Por qué? Algunos periódicos recomiendan en sus manuales de estilo emplear la cursiva –que se sustituye por comillas simples en los titulares– cuando una palabra se usa en sentido figurado o con «segundo sentido», según explica el Libro de estilo del periódico español El País (Ediciones El País), y es probable que ese fuera el criterio que siguió el periodista.

Si me pongo en su lugar, supongo que el autor de la noticia quiso curarse en salud porque sabía que ese término es peligroso y su uso indebido ha sido criticado durante años por los más ilustres gramáticos. Entre ellos figura, cómo no, Fernando Lázaro Carreter, un gran defensor de nuestro idioma que, no obstante, llevaba ocasionalmente al extremo su radical ortodoxia. Por ejemplo, en un artículo de su colección El dardo en la palabra (Galaxia Gutenberg-Círculo de Lectores) publicado en 1982, el filólogo apuntaba con ironía su aguijón contra quienes empleaban el adjetivo ‘pírrico’ para hablar de un triunfo mínimo o exiguo, pues –recordaba don Fernando– significa otra cosa.

Efectivamente, ‘pírrico’ se aplica, según la primera acepción que leemos en el diccionario de la RAE, a una victoria obtenida ‘con más daño del vencedor que del vencido’, o ‘con grave daño para el vencedor’, según el Diccionario panhispánico de dudas, también de la RAE. La palabreja evoca a un rey griego, llamado Pirros, que al parecer tenía la mala costumbre de ganar sus batallas a costa de perder hombres a cascoporro, como dirían los cómicos de Muchachada nui. Dicho de otra forma: su ejército ganaba pero derramaba más sangre que el enemigo. Pobre gente.

Pero nuestro idioma –como todos– evoluciona constantemente y no está nada mal que una palabra crezca y se ensanche a capricho del genio de la lengua, esa criatura –invisible y con poder sobre todos los hispanohablantes– que en las últimas décadas empezó a usar este adjetivo para referirse a algo ‘conseguido con mucho trabajo o por un margen muy pequeño’. Por más que le pudiera pesar al señor Lázaro Carreter, que calificaba de «obstinado en su ignorancia» a todo aquel que hiciera tal uso de esta voz, la misma Academia de la que él fue director recogió unos años después de su salida el significado que les acabo copiar en este párrafo. Y también este otro: ‘de poco valor o insuficiente, especialmente en proporción al esfuerzo realizado’.

Por lo tanto, no le estamos llevando la contraria a la RAE (y mucho menos al genio de la lengua) si decimos que la victoria de Maduro fue pírrica, pues es evidente que ganó ‘por un margen muy pequeño’. Sin embargo, el gran Manuel Seco sigue sin tenerle simpatía a esta definición de la Academia, de la que él mismo es miembro sobresaliente. Así, en la última edición de su Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española (Espasa), publicada en 2011, el gramático vuelve a decir lo que ya dijo en las anteriores: «Es abusivo el frecuente empleo actual de ‘pírrico’ para referirse a un triunfo muy ajustado o con dificultades». Sin que sirva de precedente, por esta vez yo voy a discrepar del maestro Seco.

Si seguimos el criterio de la RAE, el redactor de aquella noticia debió ser más valiente y prescindir de las comillas simples, ya que, para disgusto de todos –chavistas y opositores–, Nicolás Maduro obtuvo una victoria pírrica, ni más ni menos. Hay que decir que han sido igual de pírricas otras victorias electorales destacadas en su día por la prensa, aunque en esos casos no se haya empleado este adjetivo…

Por último, y ya puestos a discrepar, también me voy a permitir no estar de acuerdo con aquellos que auguran el comienzo de un enfrentamiento civil de grandes proporciones en Venezuela. Quienes amamos desde este lado del Atlántico aquella maravillosa nación estamos convencidos de que nuestra querida Octava Isla, como la llamamos los canarios, sabrá encontrar a su manera el camino de la paz y el entendimiento.

Ramón Alemán

Esta entrada fue publicada en Corrección, Real Academia Española y etiquetada , , , , , . Guarda el enlace permanente.

7 respuestas a ¿La de Maduro fue una victoria pírrica?

  1. Laura dice:

    ¡Genial! 😉
    Saludos desde Colombia.

  2. Arturo Gómez dice:

    Excelente artículo, amigo Ramón.
    Gracias por sus buenos deseos para mi tierra, esta Octava Isla que amorosamente ponemos a disposición de ustedes.
    La base del problema es que el candidato que no ganó exige que se audite el ciento por ciento de los votos. Ya fueron auditados aleatoriamente el 54 por ciento previsto por la Ley Electoral, el mismo día de la votación, en presencia de testigos de ambos candidatos y todo resultó limpio. Ya vamos saliendo, vamos saliendo.
    Ya que hablo de porcentajes, le planteo una duda: he visto que en este artículo usted inserta un espacio entre la cifra y el símbolo de porcentaje. ¿No deberían ir unidos?
    Así lo recomienda el DPD en:
    http://lema.rae.es/dpd/?key=s%C3%ADmbolos
    Me gustaría leer su opinión.
    Un abrazo.

    • Gracias, Arturo.
      El DPD está en proceso de adaptación a las nuevas normas de la ‘Ortografía’ aprobada en 2010, que separa este símbolo. Lo correcto es insertar un espacio fino, pero el sistema que empleo aquí no me lo permite, por lo que he usado un espacio normal.
      Un abrazo.

  3. Miguel dice:

    Gracias por el artículo, Ramón. Desconocía que la Academia hubiera acabado por recoger esa acepción de “pírrico”; y lo tendré en cuenta para no cabrearme cada vez que lo vea en un titular o se lo oiga al periodista que da su crónica en televisión. Ya, ya sé que la lengua evoluciona y que hay que adaptarse a los usos que de ella hacen los hablantes, pero he de decir que siguen sin gustarme un pelo esas ‘evoluciones’ que, en último término, responden a la simple reiteración de un error, producto de la incultura, unida a la inmensa influencia de los medios de comunicación. Desde mi ignorancia en estos temas, estoy más con la postura del maestro Seco (e incluso con la de Lázaro Carreter -cuyo artículo leí en su momento- aunque ya no esté legitimada por la RAE).

    Saludos desde Las Palmas de Gran Canaria

    • Gracias, Miguel.
      Bueno, lo de la evolución de las lenguas es algo inevitable y, en realidad, maravilloso, según mi punto de vista. No creo que se deba únicamente a la incultura. Sencillamente, esa es la forma de caminar de cada lengua. Hay que decir que la crítica o el rechazo a esta evolución no es nada nuevo: ya en tiempos de Roma había gramáticos que se tiraban de los pelos por ‘lo mal’ que hablaban algunos el latín. Y mira qué idiomas tan maravillosos nacieron como consecuencia de ese ‘mal hablar’.
      Saludos desde Tenerife.

  4. Si piensan que vamos a hablar de política, ya pueden ir dejando de leer, porque en este blog solo comentamos asuntos relativos a la lengua española, que es mucho más divertido. Dicho esto, leí el pasado lunes un titular de prensa sobre la victoria de Nicolás Maduro en las elecciones presidenciales de Venezuela que decía así: “Incertidumbre en el país tras la ‘pírrica’ victoria del candidato chavista” (en el titular había una inocente errata que he corregido aquí). ¿Por qué escribieron ‘pírrica’ entre comillas simples? ¿Pretendían tal vez aclarar que la estaban usando en sentido figurado? Pues muy mal hecho, porque la de Maduro fue una victoria pírrica en el sentido literal de la palabra.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


*