La semana pasada compartí en Facebook una imagen en la que aparecen Albert Einstein y el extraordinario físico canario Blas Cabrera –un gran desconocido no solo en las islas que lo vieron nacer, sino en toda España– paseando por Madrid hace casi un siglo. Poco después una amiga escribió el siguiente comentario: «¡Fotaza!», y la duda me atormentó de inmediato. Afortunadamente, no soy el único al que le llama la atención esta forma de hinchar la palabra foto.
El aumentativo -azo/-aza es un sufijo que empleamos para crear nuevas palabras, a las que llamamos también aumentativos. Pertenece al grupo de sufijos que la Nueva gramática de la lengua española (Espasa), de la Real Academia Española, denomina «apreciativos», conformado por los propios aumentativos, los diminutivos y los despectivos. Todos ellos nos sirven «para expresar la valoración afectiva» que se hace de las personas, los animales y las cosas, a veces de manera objetiva y otras de forma bastante más subjetiva.
Esa subjetividad la vemos, por ejemplo, en el hecho de que cuando esta joven escribió fotaza no quería decir que la foto fuera muy grande, sino que era muy buena, y usó esa palabra para añadirle «connotaciones elogiosas» al término foto, según la Nueva gramática. No obstante, los sufijos apreciativos «pueden expresar también alguna cualidad objetiva»: una casita es, por lo general, una casa pequeña, aunque también podría ser una casa a la que le tenemos cariño, sea grande o pequeña.
Sigamos. ¿Hizo bien nuestra feisbuquera al escribir fotaza? ¿O debió escribir fotazo? En realidad, pudo haber usado el término fotón, pero esto le habría generado otro problema: esa voz, aparte de ser un aumentativo de foto, también la empleamos (bueno, yo no, porque no entiendo de eso) para hablar de ‘cada una de las partículas que constituyen la luz y, en general, la radiación electromagnética en aquellos fenómenos en que se manifiesta su naturaleza corpuscular’, según el diccionario de la RAE. Tal vez los dos físicos retratados en este fotón conversaban en ese instante sobre fotones…
En todo caso, ¿sería correcto fotón? ¿No es foto una palabra femenina? Pues sí: es un acortamiento formado por apócope de fotografía, pero es que los aumentativos, como tantas otras maravillas de nuestra lengua, son a veces caprichosos. Así, dice la Nueva gramática que «algunos sufijos apreciativos pueden modificar el género de su base léxica», y uno de ellos es precisamente -ón. Por eso la palabra peliculón es masculina aunque película sea femenina, y por eso podemos decir ‘el fotón’ para referirnos a una foto espectacular.
Sin embargo, «el cambio de género no suele darse con -azo» cuando funciona como sufijo apreciativo, añade el manual citado. Lo lógico, por tanto, es pensar que si la voz foto conserva el género al añadirle este aumentativo, tendremos que decir la fotaza y no el fotazo, y mucho menos la fotazo.
Por mi parte, le doy un humilde visto bueno a la fotaza que leí en Facebook. Ustedes podrán alegar que suena raro eso de que una palabra acabada en -o forme su aumentativo con un sufijo acabado en -a. Y a eso yo les contestaré que una regla de oro de los correctores de textos es no emplear jamás en nuestro trabajo el argumento de que algo suena raro; muchos inventos del idioma español suenan raro y, a pesar de ello, son válidos.
Si esta respuesta no les convence, les daré otras: la palabra mano es femenina, acaba en -o y su aumentativo puede ser manaza; la palabra madre es femenina, acaba en -e y su aumentativo puede ser madraza. Por lo tanto, que nadie se rasgue las vestiduras si algún día ve escrita una palabra tan llamativa y legal como fotaza.
Ramón Alemán
