Bárcenas es un caso

El lamentable espectáculo que están ofreciendo los políticos españoles, especialmente los del Partido Popular, en estos días de sobres y corrupción ha logrado algo bastante complicado: poner de acuerdo a la inmensa mayoría de los ciudadanos del país, que parecen coincidir en que no nos merecemos ser gobernados por individuos de esa calaña. Esta unanimidad contrasta con la disparidad de criterios de los periódicos a la hora de referirse al motivo de tal espectáculo: el caso Bárcenas. Unos optan por escribirlo en redonda, otros entre comillas simples, otros en cursiva… He visto incluso alguno que ha puesto una mayúscula inicial en la palabra caso. Un poco de orden, por favor.

Para mi asombro, los libros de estilo que he tenido tiempo de consultar no hacen mención alguna a la forma adecuada de escribir el sustantivo caso –‘suceso notorio, escandaloso o incluso delictivo, cuyas circunstancias atraen la curiosidad del público’, según la Real Academia Española– y el nombre propio que lo acompaña, algo sorprendente en un país en el que la justicia está hasta las cejas de trabajo a cuenta de la corrupción.

Ni el Libro de estilo de El País (Ediciones El País) ni el Manual de español urgente (Cátedra), de la agencia Efe, ni el Manual de estilo de la lengua española (Ediciones Trea), de José Martínez de Sousa, le dedican el más mínimo espacio. Tampoco lo hace El libro del español correcto (Espasa), publicado por el Instituto Cervantes hace apenas unos meses, ni el libro de estilo de la agencia de noticias Servimedia. Tal vez yo busqué mal…

La nula atención que se le presta a este asunto explica la variedad de grafías con que nos tropezamos en las noticias sobre el extesorero del Partido Popular Luis Bárcenas y sus oscuros y vergonzosos manejos: La Vanguardia y El Mundo escriben ‘caso Bárcenas’, entre comillas simples y en redonda; Público y El País lo hacen en cursiva y sin comillas y, al optar por esta escritura, sustituyen la cursiva por comillas simples en los titulares; y en otro medio (ahora no recuerdo cuál) leí la palabra caso con mayúscula inicial.

Cansado de tanto viaje por Internet, decidí hacer una última búsqueda entre los medios digitales de mi tierra, los canarios, y me llevé una grata sorpresa al ver que el Diario de Avisos hace exactamente lo mismo que haría yo: escribirlo en redonda, sin comillas y con minúscula inicial en la palabra caso. Evidentemente, aquí entran en juego los gustos de cada cual, pero un servidor, que es minusculista, poco amigo de la cursiva y partidario de eliminar obstáculos en la lectura, se queda con esa opción. Ustedes escríbanlo como quieran; pero, eso sí, háganlo siempre igual: algunos de los periódicos citados caen en el error de emplear a veces una grafía distinta a la elegida inicialmente.

En estos días en que las redes sociales están desempeñando parte del papel que la democracia (aquí sí uso la cursiva) les niega a los periodistas, yo he hecho una pequeña encuesta sobre tan intrascendente asunto en la página que Lavadora de textos tiene en Facebook. El resultado ha sido claro: ganan la redonda –sin comillas– y la minúscula inicial por goleada. Ustedes me podrán decir que esa encuesta no es científica (¿cuál lo es?). Bien, pues veamos lo que recomienda la única fuente fiable en la que he podido encontrar una respuesta para esta cuestión: la Fundación del Español Urgente.

Dice la Fundéu que denominaciones como caso Faisán o caso Contador no son nombres oficiales –sí lo son los nombres de operaciones policiales o militares: Operación Malaya–, sino «formas que la prensa o la opinión pública utilizan para aludir a diversos asuntos o escándalos» y se escriben en redonda, sin comillas y con minúscula inicial en la palabra caso. Amén.

¿Seguirán los medios de comunicación el consejo de la Fundéu? A la vista del coraje mostrado por el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, para afrontar la grave crisis del caso Bárcenas, parece que este repugnante culebrón va para largo, así que los periodistas tienen tiempo de sobra para llegar a un acuerdo.

Ramón Alemán