¿‘Preveer’?: pasapalabra

Un concursante del programa televisivo Pasapalabra perdió la semana pasada la posibilidad de optar a un bote astronómico por culpa, entre otras cosas, de una letra e de más. El presentador del espacio, el simpático Christian Gálvez, pedía el término que corresponde a la definición ‘percatarse por anticipado de alguna cosa que va a ocurrir’ y el jugador dijo preveer, pero la respuesta correcta era prever. El propio Gálvez consoló al concursante diciéndole que se trata de un error muy común, y tenía toda la razón.

En efecto, el error de decir o escribir preveer en lugar de prever es algo tan corriente que aparece registrado en casi todos los diccionarios de dudas. Quienes cometen este fallo conjugan preveer –que no es válido en la lengua española– como el verbo leer, de tal manera que no es nada extraño escuchar las formas prevee, preveyó, preveyendo y preveído, cuando lo correcto es prevé, previó, previendo y previsto. ¿Por qué es esto lo correcto? Porque prever se conjuga exactamente igual que ver, así que lo único que hay que hacer es añadirle a cada forma de este verbo el prefijo pre-.

Hay que tener en cuenta, en todo caso, que al sumarle una sílaba al verbo ver, algunas formas monosílabas pasan a ser bisílabas, con lo cual entra en juego la representación gráfica de su acentuación. Me explico: la voz ve no lleva tilde, puesto que es monosílaba, pero sí la lleva prevé, ya que es una palabra aguda que acaba en vocal. Lo mismo ocurre con vio/previó, ves/prevés… Y si la forma original ya llevaba tilde, también la llevará, evidentemente, la que resulta de añadir el prefijo: verán/preverán.

Dice el Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española (Espasa), de Manuel Seco, que el empleo del verbo preveer –que, como hemos dicho, no significa nada en nuestro idioma– es un «vulgarismo frecuente» y que quienes lo usan copian la conjugación del verbo proveer. El Diccionario panhispánico de dudas, de la Real Academia Española, coincide con Seco y afirma que este error tan frecuente es debido «al cruce» entre ambos verbos.

Seco nos recuerda, además, que no se debe confundir el significado de prever con el de prevenir, que quiere decir ‘preparar’ o ‘precaver’, mientras que el otro significa, como señalamos antes, ‘percatarse por anticipado de alguna cosa que va a ocurrir’. Esta definición, que es la que leyó Christian Gálvez en Pasapalabra, es la del Diccionario de uso del español (Gredos), de María Moliner. Este mismo manual, no obstante, también dice que prever es ‘pensar en la posibilidad de que ocurra cierta cosa y prepararse para ella’, con lo cual parece no estar de acuerdo con la advertencia de Manuel Seco.

Si creen que con estas explicaciones queda resuelto el asunto, se equivocan. Como suele ser habitual, el genial José Martínez de Sousa tiene algo que decir al respecto y opina que no se puede afirmar tajantemente que la forma preveer no haya sido correcta en el pasado en nuestra lengua. En su Diccionario de usos y dudas del español actual (Ediciones Trea), Sousa dice lo siguiente: «… si el latín vĭdēre dio primero veer, que evolucionó posteriormente a ver, no es arriesgado suponer que en tiempos pasados existió la forma preveer, que hoy es prever».

De hecho –recuerda el autor–, palabras como veedor y veeduría provienen de ese viejo veer. Y yo añado que el diccionario de la Real Academia Española y el María Moliner siguen recogiendo en nuestro siglo xxi el verbo veer con el significado de ‘ver’. No obstante, el ortógrafo aclara que en la actualidad no se puede considerar correcto escribir preveer, aunque parece coincidir con Enrique Oliver Rodríguez, que en su obra Prontuario del idioma se refiere a esta forma como «un arcaísmo ortográfico» más que como un error de tomo y lomo.

Me falta hacer una aclaración: para quienes no lo sepan, Pasapalabra es un concurso de un canal de televisión español que me fascina, no solo por el buen rollo que transmite su presentador, sino porque en él se juega con el idioma y, sobre todo, porque sus creadores han conseguido algo fantástico: han inventado un término –el propio título del concurso– que ha pasado con notable éxito al habla común de la calle. No me extrañaría que dentro de unos años nos lo encontremos en el diccionario con la acepción de ‘no lo sé’ o ‘no sé qué significa’.

En fin, aquel concursante de Pasapalabra perdió la posibilidad de ganar cerca de un millón de euros por culpa, entre otras cosas, de una modesta vocal, pero yo le doy las gracias porque su pequeño error me ha permitido seguir engordando este blog, con el que, por cierto, no gano ni un duro.

Ramón Alemán