Médicas, arquitectas, fotógrafas, ingenieras…

Resulta bastante sorprendente que en 2011, año en el que se cumple el centenario de la primera celebración del Día Internacional de la Mujer, todavía se lean por ahí disparates como ‘la médico’, ‘la arquitecto’ o ‘la fotógrafo’: la mismísima Real Academia Española, que es tan machista como la lengua que regula, da el visto bueno al femenino de esos sustantivos y coloca a las mujeres en el lugar que les corresponde, al menos en el ámbito de las palabras.

Sí, la RAE es tan machista como la lengua española, pero también escucha los sonidos de la calle. Y además de cumplir ese deber, de vez en cuando se adelanta y da categoría de norma a determinados usos que a muchos aún les pueden sonar raro.

No deja de ser significativo que los femeninos que resultan chocantes son solamente los relacionados con profesiones que hasta hace unos años (bastantes años ya, por cierto) se consideraban exclusivas de los hombres. Y si no, que me digan por qué nos parece normal emplear ‘pescadera’ o ‘frutera’ pero algunos se siguen resistiendo a escuchar ‘fotógrafa’ o ‘ingeniera’.

Una muestra de que la RAE se pone al día la tenemos en su página de Internet. Hagamos una prueba (y lean con calma, que lo bueno está al final): vamos a http://buscon.rae.es/draeI y escribimos ‘médico’. La Academia nos dice en la vigésima segunda edición de su diccionario que se trata de un sustantivo masculino y femenino (‘médico’ y ‘médica’) que se aplica a la persona legalmente autorizada para profesar y ejercer la medicina. Sin embargo, a continuación explica que se usa también la forma en masculino para designar el femenino (‘la médico’)… Pero encima de la definición hay una nota que dice: “Artículo enmendado”. Hacemos clic ahí y nos encontramos con que en el avance de la vigésima tercera edición se ha eliminado esa concesión al machismo. Lo mismo ocurre si buscamos ‘arquitecto’, y seguramente hay más casos.

Por su parte, el académico Manuel Seco ya había dado ese paso hace tiempo, y en su Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española (Espasa) dejó claro que a las mujeres que ejercen las profesiones antes citadas les corresponde la variación de género: ‘médica’, ‘arquitecta’, ‘fotógrafa’ e ‘ingeniera’. Seco añadió ‘redactora-jefa’ (con un guion que yo no emplearía) a esta pequeña lista. Su plural es ‘redactoras-jefas’.

La igualdad también nos está trayendo novedades en sentido inverso, como ‘azafato’ y ‘modisto’, bendecidas por la RAE por mucho que veinte años atrás Fernando Lázaro Carreter calificara de ridículos y peregrinos estos inventos. A Carreter tampoco le hacían mucha gracia ‘fiscala’ ni ‘jueza’, que consideraba de “fea catadura”, y ahí coincidía con la Academia, que hoy sigue otorgando a estos nombres la condición de comunes en cuanto al género (‘la fiscal’, ‘la juez’), lo que quiere decir que no poseen género gramatical determinado, lo mismo que ocurre con ‘taxista’ o ‘periodista’.

Hablando del género de los sustantivos, aquí van dos explicaciones. Ya ha quedado claro lo que es un nombre común, pero vayamos ahora con los ambiguos: son aquellos que se pueden emplear como masculinos y también como femeninos aunque designen una misma cosa: ‘el mar’, ‘la mar’.

Y por último están los epicenos, que son aquellos nombres que, con un solo género gramatical, designan seres de uno y otro sexo, como ‘persona’. Para que lo entiendan: la palabra ‘bebé’, que es un nombre epiceno, siempre es de género masculino por mucho que el bebé sea una niña: ‘Elena es un bebé muy bonito’.

Esto es aplicable también al término ‘miembro’, al que la exministra Bibiana Aído –feminista iletrada en materia gramatical– dio grotesca fama cuando le adjudicó una variación de género que no le corresponde (‘miembra’). La RAE establece en su diccionario que se trata de un nombre común (‘el miembro’, ‘la miembro’), pero va más allá en el Diccionario panhispánico de dudas, donde dice que normalmente se usa como epiceno masculino (‘María es el miembro más joven de la junta’). Lo que nunca tolerará la Academia –esperemos– es que se pueda hablar de ‘miembras’, de la misma manera que el sentido común nos impide hablar de ‘personos’ y ‘taxistos’. Igualdad, sí; demagogia, no.

Ramón Alemán

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33 respuestas a Médicas, arquitectas, fotógrafas, ingenieras…

  1. flordelis dice:

    MI abuela era farmacéutica y la llamaban la “boticaria”. Mi madre es Perito comercial (ahora económicas). Pertenezco a una família para nada retrógrada, muy liberal.
    Yo soy arquitecto y firmo como “la arquitecto”. Me horrorizaría que un Pepiño cualquiera me llamase la “arquiTETA”
    Lo de menos es lo que ponga el título sino tenerlo.

    Saludos

  2. Beneda dice:

    Yo, sin embargo, creo que lo de menos es el título. Lo más importante es no creer que sea más importante una norma ortográfica o gramatical que una persona. Nombrar a las mujeres, con tetas o sin tetas (por ejemplo por cáncer etc.) es más importante que cualquier norma. ¿Por qué las mujeres se ponen silicona en las tetas? ¿Tendrá algo que ver el lenguaje machista o el machismo, en general? ¿O será que disfrutan en los quirófanos?

  3. Heyz dice:

    Ahora está de moda equiparar a la fuerza lo masculino y lo femenino, aunque resulte un palabro muy malsonante. También me aburren esos que escriben una arroba para referirse a ambos géneros, haciéndose los igualitarios y dificultando la lectura de los textos. Creo que el respeto por el otro no es cuestión de una letra «a» o de una letra «o».

  4. AJT dice:

    En mi opinión creo que para que pueda existir la palabra “arquitecta” debería existir de igual modo la palabra “periodisto”. Esto es, no creo que por que una palabra termine en “o” tenga que ser necesariamente masculina ni porque termine en “a” femenina. Me gustaría dejar las profesiones tal y como siempre se ha hablado de ellas pero usando el artículo correspondiente.
    Resumiendo: soy partidario de “la médico” en lugar de “la médica”, “la arquitecto” en lugar de “la arquitecta”, etc. Porque si no fuese así habría que cambiar a los “atletos, terapeutos, periodistos, motoristos, dentistos, profetos, curos, etc.”, profesiones todas ellas terminadas en “a” y en su ejercidas desde antaño por hombres.

    • Mik dice:

      Lo has sembrado, colega… apabullante sensatez.

    • Mik dice:

      A LOS ORTODOXOS DE LA REAL ACADEMIA….

      …el día que uséis esta palabras, nos contáis.

      TOBALLA, VAGAMUNDO, ALMÓNDIGA (que la corrige hasta el Google), MURCIÉGALO, CROCODILO…

      …si es que es hasta cómico como estamos entrando en la decadencia más absoluta dejando atrás la integridad, coherencia, actitud y el menos común de los sentidos, el sentido común.

    • Hugo Eufracio B dice:

      Verdad aplastante excelente comentario

  5. Lizbeth dice:

    Me parece un artículo muy importante, y no se trata de poner todas las palabras existentes en masculino y en femenino, ya que por eso hay que tener en cuenta que existen las palabras ambiguas. Pero el hecho de reconocer que existen palabras que se pueden utilizar en ambas formas (masculino y femenino) y no son utilizadas así nos da un ejemplo de como es que la invisibilización de las mujeres sigue presente, y lo peor de todo es que nosotras mismas somos quienes contribuimos a esta con la idea de “es lo mismo mientras tenga el titulo y yo sepa que no soy hombre”, pero en sociedades machistas se debe tener cuidado de lo que se dice.
    Creo de modo personal que el trabajo que están realizando las feministas en este aspecto tiene mucho sentido, para que de algún modo ir quebrantando el techo de cristal que incluso en el lenguaje va frenando a todas las mujeres.

  6. Toni dice:

    Me resulta de lo más reaccionario y cavernario. La palabra no implica el sexo (la ideología de género, malentendida por una grave traducción de la palabra GENDER, debería llamarse ideología de sexo).

    ¿Lo próximo que será? ¿Llamar al policio? Poned en marcha las rotativas y llamad de una vez a la maquinista y al maquinisto, esto debe salir cuanto antes.

    Si el político hace política, ¿realmente que hace?

    El lenguaje, o la lengua, es una herramienta de comunicación y como tal debe ser rápida, eficaz y universal. Reinventarse contínuamente tan sólo lleva a aumentar la incertidumbre y confundir a quien escucha.

    Cada vez le doy más razón al dicho de “el sentido común es el menos común de los sentidos”.

    Un saludo cordial

    • Hola, Toni.

      El ejemplo del ‘maquinista’ no me parece válido, pues, como usted debe de saber, el sufijo ‘-ista’ se emplea para formar sustantivos y adjetivos comunes en cuanto al género. Sin embargo, seguro que usted también sabe que muchas palabras de nuestro idioma marcan su género con ‘-o’ (masculino) y ‘-a’ (femenino). Es el caso, por ejemplo, de ‘médico’. Y si hasta hace unos años no se empleaba la palabra ‘médica’ para referirse a una mujer que ejercía la medicina es sencillamente porque las mujeres, sometidas a una sociedad machista, no habían tenido la oportunidad de ejercer la medicina de una forma lo suficientemente masiva como para que la Real Academia Española dejara atrás su machismo y aceptara recoger en su diccionario la palabra ‘médica’.

      Saludos.

      • Toni dice:

        Hola Lavadora de textos,

        Precisamente he puesto esos ejemplos, para demostrar que se puede llegar al punto de hacer el ridículo.

        De hecho, la palabra médico no representa a un hombre necesariamente; por poner un ejemplo, si digo “los médicos”, estoy señalando a un colectivo sin indicar su sexo. Debería decir “los médicos varones” para matizar que me refiero únicamente a los hombres que ejercen dicha profesión.

        Lo que me molesta es que un médicO (sin importar el sexo) es una persona que ejerce la profesión médicA. Si no gusta la forma “la médico”, puede usarse “la doctora”.

        Un políticO ejerce la políticA.

        En ambos casos, la terminación -o indica que se ejerce la profesión terminada en -a. No implica sexo en ningún momento.

        Finalmente, es cierto lo que me indicas, lavadora:

        el sufijo -ista es el correcto, al igual que el -ismo e -ico/a.

        En el fondo, lo que me duele es que se esta llegando a un límite de paroxismo tal, que nos estamos centrando demasiado en buscar problemas dónde no los hay y nos olvidamos de problemas más graves, serios y acuciantes.

        Un saludo cordial, y sigamos debatiendo.

        • Rosa Serrano dice:

          Hola Toni
          Se puede ser médica sin ser doctora. Entonces cómo lo dices?

          Tengo otra pregunta para ti. Por qué la RAE sí admitió modisto para designar al hombre “que se dedica a hacer prendas de vestir o a crear modas o modelos de ropa, principalmente para mujer.”?

          Y, desde luego vamos a dejar el machismo ya de una vez por todas, está claro que la RAE es machista porque nunca ha habido ninguna resistencia al femenino de cualquier otra profesión que no haya sido elitista. Aquí tienes unos ejemplos: pescadera, barrendera, verdulera, charcutera, carnicera, cocinera…
          Salud.

      • pedro dice:

        Hola lavadora!

        lo que me provoca este texto es lo de “usted debe saber” respecto a los sufijos comunes en cuanto al género . confusión, the shadow line, entre ideología y academia. actualmente en el reciente debate sobre la consulta catalana se aduce que es ilegal según la constitución. así los sufijos: ellos también son inamovibles. cervantes firmaba de su mano con minúscula y con b de barcelona (yo personalmente escribo en minúsculas por pereza…). A qué viene eso de “usted debe saber”? No se pueden cambiar también los sufijos? Si el problema del juego sucio, juego con ventaja, o como se le quiera llamar, del hombre sobre la mujer en nuestra sociedad se pudiese cambiar así, pues entonces cambiemos también los sufijos. y que sean policios y etc. todos ellos….

  7. Pablo dice:

    El español no tiene demarcación de género, amigos. No es una cuestión de machismo, sino de desconocimiento de la lengua por parte de aquellos que más se atreven a hablar y escribir sobre cuestiones del español, que sólo son competencia de filólogos. De la misma forma que a nadie, salvo a un médico se le ocurriría escribir un tratado sobre medicina. Abogado, médico o arquitecto son nombres que en sí mismos ya encierran los dos géneros. Cuando algunos escriben abogada, no solo están cometiendo una incorrección, están haciendo el ridículo. Poner una “a” al final de una palabra no la convierte en femenina porque el español no MARCA EL GÉNERO CON AES U OES. Abogado YA ES FEMENINO MÉDICO YA ES FEMENINO. Hagan por estudiar y entender la lengua antes de escribir sobre ella.

    • Gracias, Pablo.
      Será cuestión de decirles a la Real Academia Española, al gramático Manuel Seco y al lexicógrafo José Martínez de Sousa que están equivocados y que es usted quien tiene toda la razón.
      En cuanto a eso de estudiar la lengua antes de hablar de ella, creo que esa recomendación le vendría muy bien a usted. De entrada, le sugiero que lea el ‘Diccionario panhispánico de dudas’, de la RAE, que dice lo siguiente en las entradas ‘médico’, ‘abogado’ y ‘arquitecto’: «No debe emplearse el masculino para referirse a una mujer: * la médico», «No debe emplearse el masculino para referirse a una mujer: * la abogado», «No debe emplearse el masculino para referirse a una mujer: * la arquitecto».
      Saludos.

  8. blanca dice:

    Cada vez que voy a un hospital y veo a una mujer con una bata blanca y una insscripcion sobre el pecho q dice MEDICO no puedo evitar pensar que se trata de un “travesti”

  9. miguel dice:

    Jirafo o jirafa? Cebro o cebra? Campana o campano?

    • Los ejemplos que usted pone no son muy acertados: ‘jirafa’ y ‘cebra’ son epicenos, o sea, sustantivos con un solo género, independientemente del sexo del animal al que se refieran. Lo mismo ocurre con palabras como ‘persona’: “Juan es una persona muy arriesgada”. Como vemos, Juan es de sexo masculino, pero ‘persona’ es de género femenino. En cuanto a ‘campana’, es una voz femenina, sin más vueltas. Sin embargo, ‘médico/a’, ‘fotógrafo/a’, etc., tienen dos géneros, el masculino y el femenino.

      Saludos.

      • Ángel dice:

        Falso, jirafa tiene dos sexos, y por tener dos sexos, manipuladora mentirosa, se intenta instaurar en la palabra médico, que incluye ambos sexos, la aberración de médicA.

        • Gracias por sus amables palabras, Ángel. Desgraciadamente para usted, lo que se dice en este artículo no es exclusivamente mi opinión, sino (como habrá podido leer) también la de expertos en nuestra lengua tan reconocidos como el gramático Manuel Seco, contra cuyas ideas -estoy seguro- usted tendrá argumentos tan elegantes y coherentes como los que acaba de exponer aquí.

  10. Mik dice:

    El término ARQUITECTO proviene del latín architectus y este del griego antiguo ἀρχιτέκτων (architéktōn)1 , que significa literalmente el PRIMERO DE LA OBRA, es decir, el máximo responsable de una obra.

    Por tanto, decir “arquitecta” es tan absurdo y acomplejado como llamar a un periodista, “periodisto”.

    ¿Nos entendemos? Igualdad de derechos, por favor… no de memeces.

    “Tecto” viene de OBRA… ¿o lo cambiamos también a “obro”?

    En fin… se entiende la confusión, pero la comparto. ¿O debería decir “confusiona”?

    Saludos

    • Gracias, Mik.
      Una cosa es la etimología de una palabra y otra muy diferente es el uso actual que se hace de ella. Valga como ejemplo la forma presidenta, que es una memez, según su punto de vista, ya que sería absurdo hacer un femenino de un participio de presente, como tampoco lo hacemos con cantante ni con amante. Sin embargo, como usted debe de saber, en los idiomas gobierna la soberanía popular, que muy poco sabe de complejos y mucho de libertad y espontaneidad, y esa soberanía popular (que algunos llaman «genio de la lengua») ha decidido darle su visto bueno a las formas arquitecta y presidenta, entre otras muchas.
      Saludos.

      • Mik dice:

        De la soberanía popular que usted enarbola, surgen patochadas y atentados contra la Lengua Española como “asín” (por así), “cederrón” (por CD-ROM), “güisqui” (por whisky), “bacón” (por panceta), “almóndiga” (por albóndiga), “vagamundo” (por vagabundo), “murciégalo” (por murciélago), “toballa” (por toalla) y “crocodilo” (por cocodrilo).
        A mi me da igual que un país con Gran Hermano 16 como programa quiera hacer el idiota con el idioma. (el origen dela palabra “idiota” es muy apropiado)
        Saludos y gracias por el post, genera un debate que me ha dejado muy claro que jamás volveré a decir “arquitecta”.

  11. Ángel dice:

    No tienes ni idea del lenguaje español, y vas dando lecciones de docta.
    Das vergüenza ajena.
    No existe arquitectA por el mismo motivo que no existe PeriodistO.
    Cuando los ignorantes borrachos de ideología política, se meten a dar lecciones, nos queda más claro cuanto vuestras intenciones son dogmáticas e irracionales.
    No hay nada que discutir con vosotros.

  12. TaxistoVagamundoBebedorDeGüisqui dice:

    A veces los que escriben las leyes están errados, esto ocurre en muchos ámbitos, y si bien la RAE dice que en esas profesiones las oes y las aes son índice de género, no estoy de acuerdo pero las reglas son las reglas. Algo similar pasa en la mayoría de países latinoamericanos que ahora dicen presidenta, concejala y otra sarta de maltratos idiomáticos por querer demostrar igualdad de género. Aquí les dejo un ejemplo para analizar: La presidenta está casada con un taxisto que anteriormente era curo y tienen una hija que es concejala y cuyo su novio es periodisto…Sé que taxisto, curo y periodisto son incorrectos pero acentúan lo que quiero decir. Por último, en vez de costurera o costurero deberíamos decir sastre, totalmente neutral

  13. Héctor Jaramillo Daniel López dice:

    Palabras como “médica”, “ingeniera”, eran las normales en el español antiguo. Te sorprenderá este dato: fue nads menos que Franco quien obligó a la academia a difundir (y obligar) el uso del masculino. Ya te imaginarás por qué: porque para él esos oficios son de macho, y la nujer que los ejerciera estaría “usurpando” una actividad masculina. Recuerda que la academia es gubernamental. Así, tras la caída de franco (y tras años posteriores de discusión con los conservadores de la academia) se les regresó a estas palabras su uso gramatical normal. Y claro, como tú lo mencionas, Franco no cambió la ortografía de palabras como enfermera, cocinera, camarera, mesera, pues estos oficios “sí son de mujeres”. Este decreto de Franco es un claro ejemplo del uso político-discriminatorio de las mentes cobservadoras. Lo interesante es que pocas veces un decreto presidencial puede afectar al idioma de muchos países. Un decreto similar se dio con los reyes católicos que consideraron a las palabras americanas como “diabólicas” y para distinguirlas de las palabras “reales” se les impuso la “h” cuando ese sonido apareciera, en luhgar de la “g”. (huarache” “cacahuate”) ¿Y por qué la hache? Porque esa letra se relacionaba con lo árabe, también considerado “diabólico”. Fue una forma de despreciarlas.

    • Ricardo Kbral dice:

      Muy interesante. Mucho que investigar en este sentido. Este comentario es mucho mas interesante que el tema inicial. Saludos Sr. Daniel Lopez.

  14. D dice:

    Si esa es su posición respecto a lo géneros en los títulos Ad Honoris, entonces deberían existir términos “Astronauto”.

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