Errar es humano, afortunadamente

Sí, errar es humano. Por eso a veces no entran los penaltis, por eso la gente pide perdón y por eso los libros –todos los libros– tienen erratas.

Ese «afortunadamente» viene a cuento por varias razones. La primera es la torpe y divertida naturaleza de lo humano: si no falláramos nunca, seríamos dioses o máquinas –un aburrimiento– y no existirían palabras como ‘mejorar’, ‘arreglar’, ‘enmendar’, ‘corregir’, ‘parchear’, ‘estropear’ o ‘limpiar’. Y tampoco ‘lavar’ (‘purificar, quitar un defecto, mancha o descrédito’, según la Real Academia Española).

Nuestra imperfección nos hace seres sociales, y esa es la segunda razón de ese «afortunadamente». Si queremos acercarnos un poco a la perfección, no hay nada mejor que sumar pequeños intentos de perfección. Por eso la gente pide ayuda a otra gente y por eso existen palabras como ‘asesorar’, ‘aconsejar’ o ‘colaborar’. Y eso, además, es lo que lleva a quienes escriben a poner sus textos en manos de correctores profesionales para que laven las manchas que la humana imperfección les impidió ver cuando los escribieron.

La corrección de textos es un oficio tan antiguo como desconocido para muchos, y constituye un paso imprescindible en todo proceso editorial de calidad. Y ese es el tercer motivo por el que, a mi modo de ver, es una suerte que exista la imperfección: en caso contrario no sería necesario este trabajo y yo habría tenido que dedicar a otros asuntos la milimétrica obsesión de lavador de textos con la que me gano el pan. Seguramente no me lo pasaría tan bien.

Hay una cuarta razón: decía al principio que todos los libros tienen erratas, incluso los que han pasado por las manos de uno o varios correctores antes de llegar a la imprenta. Pues bien, ese error casi invisible que le quita el sueño al corrector por no haberlo detectado a tiempo es en realidad un oportuno y bienvenido recordatorio para todos los apasionados de la lengua que nos dedicamos a este oficio de maniáticos: la perfección no existe, pero la inevitable imperfección nos debe doler.

Ramón Alemán

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3 respuestas a Errar es humano, afortunadamente

  1. Blanca Villa dice:

    Afortunadamente, me queda la tranquilidad de encontrar afinidades en la manera que tengo de vivir y entender el lenguaje. Me ha gustado mucho el artículo.

  2. Xachito dice:

    “Algunos” entienden que en el continuo error, en la fabilidad, recide una de las características propias de los humanos. El progreso de la ciencia, paradigma de la modernidad, es la historia del error.

    Suerte.

  3. África dice:

    Hola, Ramón:

    Me gusta mucho la labor que realizas en tu blog, aprendo mucho con él. Lo encontré hace poco tiempo y, como me he perdido muchas entradas, voy a hacer un recorrido por cada una de ellas.

    Un saludo,
    África

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