¡Abre y cierra!

Soneto lingüístico número 5

Posee el espExclamaciónañol dos signos dobles

que exclaman e interrogan al leyente;

son siempre pares, evidentemente,

y dan a la escritura un porte noble.

 

Se extiende en contra de ellos un pretexto

que mata al signo primo, el de apertura.

Enfermo está el paciente de amargura

por ver que es ignorado en muchos textos.

 

La culpa se la echas al teclado

del móvil irritante, que no sacia

tu afán de chat veloz y atolondrado.

 

Herir nuestra ortográfica elegancia

con esa burda excusa es un pecado

y oculta un feo mal, que es la vagancia.

Ramón Alemán

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