Zarpazos y adelantamientos en la carrera electoral

SorpassoUstedes ya saben que cuando una palabra se pone de moda es muy complicado no tropezarse con ella en cualquier esquina y a todas horas. En España nos está ocurriendo estos días con el sustantivo sorpasso, con el que nos referimos al salto con el que la coalición Unidos Podemos podría estar a punto de colocarse el próximo día 26 como segunda fuerza más votada en España, por delante del sempiterno PSOE, que en las últimas décadas había ocupado alternativamente la primera y la segunda posición en un rancio bipartidismo compartido con el Partido Popular. Frente a la repentina fama de esta voz aparece la ortodoxia lingüística, de tal manera que ya hay quien está proponiendo sustituir sorpasso –que es palabra italiana– por alguna voz española, como adelantamiento. ¿Ustedes qué opinan?

Para empezar, hagamos un poco de historia, aunque ya lo han hecho otros en estos mismos días: la palabra sorpasso significa en italiano ‘adelantamiento’, de la misma manera que sorpassare significa ‘adelantar’ y ‘sobrepasar’. No pueden negar el italiano y el español que son hijos de la misma madre, ¿verdad? Qué parecido suena eso de sorpassare a sobrepasar; de este modo, los hispanohablantes podríamos haber inventado –aunque nunca lo hicimos– el sustantivo sobrepaso (como los italianos inventaron sorpasso) para referirnos a la acción de sobrepasar o adelantar.

Cuentan que la primera vez que este término entró en el ámbito de la política y la economía fue cuando, a mediados de los años ochenta del siglo pasado, Italia metió tal acelerón a su economía que le hizo un adelantamiento espectacular al Reino Unido (no sé si por la izquierda o por la derecha) en cuanto a su Producto Interior Bruto. Me imagino a Italia como un latin lover al volante de un descapotable y casi rozando el vehículo de un pelirrojo con pantalones de golf que miraría la maniobra, impasible, al tiempo que diría: «Well, this is embarrassing». Después los comunistas italianos también usaron esta palabra para hablar de adelantamiento (aunque creo que no adelantaron a nadie) y el español Julio Anguita –ese hombre que es a la vez político y buena persona, por raro que parezca– la trajo a España a mediados de los años noventa.

Ya dijo Anguita que Podemos está logrando en 2016 lo que él no pudo hacer varios años atrás. Efectivamente, una de las cosas que parece estar consiguiendo esta organización política es hacer realidad ese sorpasso con el que él soñó, además de convertir en palabra de moda el sustantivo que el viejo comunista andaluz importó de Italia hace dos décadas… En fin, como aquí no se viene a hablar de política, no daré mi opinión sobre este asunto, pero sí sobre una reciente recomendación de la Fundación del Español Urgente (Fundéu), que propone, con su consabida buena intención pero creo que, en este caso, con poco acierto, sustituir sorpasso por algún término de nuestro idioma, como adelantamiento o superación.

Desde mi punto de vista, la gran novedad de este préstamo del italiano es que habla de un adelantamiento, pero no de un adelantamiento cualquiera: es una ascensión irreverente, un salto inesperado, un rebasamiento inmisericorde, todo ello envuelto en el ámbito de la política, de la contienda electoral, de la lucha entre partidos. Para colmo –y esto no es anecdótico–, la palabra sorpasso es un parónimo de la española zarpazo, o sea, ambas suenan de manera muy parecida, lo que ha llevado a muchas personas a cogerle el gusto a la voz italiana, pues ven ese posible adelantamiento más como una acción impregnada de fuerza –legítima, por supuesto– que como una simple cuestión de velocidad. De hecho, es habitual escuchar o leer que Unidos Podemos va a dar el sorpasso al PSOE, y ese dar es un verbo que hace muy buenas migas con el sustantivo zarpazo.

Con esa paronimia, esas connotaciones políticas y esa popularidad que solo algunas palabras obtienen tan fácilmente, ¿ustedes sustituirían sorpasso por una voz española? Yo no. Sin embargo, sí que hay que respetar, a la hora de escribirla, ciertas convenciones que tenemos en nuestra ortografía: no olvidemos que se trata de una palabra de otro idioma y que, además, es contraria al sistema ortográfico del español, en el que no caben dos eses seguidas. Estamos ante un caso de lo que el ortógrafo José Martínez de Sousa llama «préstamos no integrados»; la RAE los denomina «extranjerismos crudos». Por tanto, debemos escribirla con letra cursiva.

Todo parece indicar que la de sorpasso será una fama efímera, pero ¿y si se convierte con el tiempo en un vocablo de andar por casa? Entonces la Academia lo incluirá en su diccionario, y para hacerlo deberá adaptarlo a nuestro sistema ortográfico, lo que daría como resultado esta palabra: sorpaso (sin cursiva; yo la empleo aquí por estar haciendo un uso metalingüístico de la palabra). ¿Ocurrirá eso? No lo sabremos hasta dentro de bastantes años. De momento tendremos que conformarnos con saber si se confirma lo que dicen las encuestas y el próximo día 26 Pablo Iglesias y los suyos darán el sorpasso.

Ramón Alemán

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Una respuesta a Zarpazos y adelantamientos en la carrera electoral

  1. Manuel Podadera dice:

    Y sorpresa, que a la lavadora se le ha escapado. ‘Sorpasso’ es parónima de ‘zarpazo’, pero también de ‘sorpresa’. Por lo demás, estoy de acuerdo con la propuesta.

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